Jesús es verdadero Dios y verdadero Hombre

FE Y RAZON

Para el Nuevo Testamento y para la fe cristiana, Jesús de Nazaret –en quien las primeras comunidades reconocieron y proclamaron al Cristo de Dios- no solamente es alguien que revela a Dios, sino el mismo Dios revelado. Pero el camino y el itinerario por los que pasan esa revelación y esa confesión de fe no son sencillos ni directos. En el Nuevo Testamento, por ejemplo, en solamente siete (o seis) oportunidades se aplica en forma directa la palabra Dios a Jesucristo:
1. Jn. 1,1: En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
2. Jn. 20,28: Tomás le contestó; “Señor mío y Dios mío”.
3. Rom. 9,3-5: Pues desearía ser yo mismo anatema, separado de Cristo, por mis hermanos, los de mi raza según la carne, -los israelitas-, de los cuales es la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas, y los patriarcas; de los cuales también procede Cristo, según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios Bendito por los siglos. Amén.
4. Tit. 2,11-13: Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres, que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente, aguardando la feliz esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.
5. 1 Jn. 5,20: Sabeos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia, para que conozcamos al verdadero. Nosotros estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero, y la vida eterna.
6. Heb. 1,7-8: Y de los ángeles dice: hace de los vientos sus ángeles y de las llamas de fuego sus ministros. Pero del Hijo: Tu trono, ¡oh Dios! Por los siglos de los siglos; y: El centro de su realeza, cetro de equidad (está afirmado para siempre).
7. Jn. 1,18: A dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único [Dios], que ésta en el seno del Padre, él lo ha contado. En este texto, sin embargo, la palabra Dios no aparece en la mayoría de los manuscritos. Por eso, se le considera un texto problemático.
Por otro lado, juntamente con estos escasos textos de aplicación directa, la palabra griega precedida por el artículo determinado, en el Nuevo Testamento se refiere siempre a Dios Padre. Existen igualmente las definiciones clásicas del catecismo con las que muchos de nosotros fuimos formados en la fe cristiana: Jesucristo es Dios, María es la Madre de Dios. Estas confesiones de fe nos fueron transmitidas siempre como afirmaciones claras e incuestionables. Y aprendimos a repetirlas, sin cuestionarlas o, por lo menos, sin profundizar en su significado. El nuevo Catecismo de la Iglesia Católica define así el misterio de Jesucristo. “El acontecimiento único y singular de la encarnación del Hijo de Dios no significa que Jesucristo sea en parte Dios y en parte hombre, ni que sea el resultado de la mezcla confusa entre lo divino y lo humano. Él se hizo verdaderamente hombre permaneciendo verdadero Dios. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre”.

Pbro. Eduardo Sixteaga T.

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