¡Viva México!

Un relato con palabras llanas

Amigo lector, nuevamente nos encontramos en el llamado “mes de la patria” en donde la exaltación de los sentimientos patrios poco a poco se dirigen hacia el clímax que tiene su expresión máxima en la “noche del grito”. Los medios de difusión masiva nos llenan de publicidad patriótica hasta el hartazgo con fines comerciales que logran su cometido. Nuestra mexicanidad y patriotismo lo llevamos de manera natural dentro de nosotros sin necesidad de motivaciones excesivas y lo vamos viviendo de acuerdo a nuestro propio sentir. Y por supuesto amigo lector, claro que debemos festejar porque el 15 de septiembre es nuestra “noche mexicana”. Pero…cuidado… ya que con el pretexto de nuestra mexicanidad, nos atiborramos de suculentos platillos mexicanos acompañados, claro está, de interminables brindis porque, eso sí, “el chupe” se convierte en el centro de todo el festejo dejando los signos patrios en el cajón del olvido. Somos mexicanos “hasta las cachas” y en una noche que se torna tricolor, el dios Baco se hace presente impulsándonos a una alegría de “troche y moche” y es cuando nos ponemos a cantar: “Entre copa y copa se acaba mi vida…” y ya bien encarrilados le rendimos tributo y pleitesía a Jorge Negrete, Pedro Infante o Javier Solís haciendo brotar de nuestro ronco pecho y gargantas aguardientosas aquella de: “Nací en la frontera de acá de este lado, de acá de este lado puro mexicano…” o bien el clásico “México lindo y querido si muero lejos de ti…”. Aaahhh pero… déjeme, le cuento, al día siguiente, el mero 16 de septiembre la “cruda realidad” haciendo estragos nos hace aterrizar nuevamente en la normalidad y no queda de otra mas que llegarle al recalentado y sentarnos frente a un exquisito pozole bien picosito o unas enchiladas potosinas rellenas de pollo con su respectiva “chela” mientras vemos el desfile militar por la tele. Que bonito ver nuestro ejercito, nuestro glorioso ejercito mexicano en ese espectacular desfile donde los soldados y cadetes portando un halcón o un águila en la mano derecha desfilan con espectacular gallardía… aaaahhh… pero no falta quien en “estado comatoso” (entiéndase ebriedad que se diluye) se levanta y se planta frente a la jaula del perico y levantando la mano derecha grita “¡atila!, ven aquí” provocando la carcajada de los somnolientos presentes. Amigo lector, ¿Qué tanto es tantito?. Por supuesto que vale la pena festejar nuestra mexicanidad y gritar a voz en cuello los “vivas” por los hombres que nos dieron “Patria y libertad” ya que tenemos tan pocos motivos para festejar.

Empero amigo lector, démonos cuenta que una cosa es festejar la mexicanidad tal y como lo hacemos, y otra es vivenciar el cumulo de valores que entraña la democracia y el sentirnos miembros de un México libre. Debemos reflexionar en las consecuencias de haber nacido y estar viviendo en un país lleno de libertad que, aunque con pocas oportunidades por lo pronto, puede ofrecernos un futuro halagüeño dependiendo de nuestro esfuerzo y nuestra lucha. Somos un pueblo con un gran pasado, con una cultura que son nuestros cimientos y que asombra al mundo entero y, ante esta circunstancia nos corresponde a nosotros crear el país que merecemos construyendo un glorioso futuro. Nos han dado libertad, aun así, debemos sentirnos y ser verdaderamente libres ya que si no tenemos cadenas que nos esclavizan, sí tenemos cadenas mentales que nos atan a la indiferencia, a la mediocridad, a la apatía y a la desvalorización de nosotros mismos. Por supuesto, que ¡Viva México! Pero, mas que gritar un concepto y un slogan, gritemos que viva el pueblo mexicano de la lucha, del esfuerzo, de un esfuerzo que se apoye en Dios para construir la grandeza del México que heredaremos a nuestros hijos. ¿Usted que cree amigo lector?

Carpeta de ensayos de W.E.

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