“Llévame donde los hombres necesiten…”

Durante 2 años tuve la bella experiencia de caminar como misionera en comunidades de la Sierra Tarahumara, en la Ciudad de Chihuahua, donde el rostro dorado por el sol y quemado por el frío, recorriendo por caminos cubiertos por diferentes tipos de vegetaciones, invadidas por la belleza natural, donde Dios habla al towi, a la teweke, quienes con su mirada inocente dicen “korima”, para solicitarnos un poco de nuestra ayuda y compartirle nuestro pan. Me impresionaba ir de camino en “el Chepe”, tren que viaja a través de los hermosos paisajes que envuelven la sierra tarahumara. En una de las comunidades esta la casa hogar llamado tewecado, estaban 74 niñas indígenas que alegraban con su cultura, su inocencia, rostros envueltos de la bondad de Dios y daban vida la casa. Cuatro hermanas religiosas tuvimos la gracia de caminar juntas con esas niñitas. Ahora que he recorrido diferentes lugares de la república, veo la manifestación de Dios: mi sueño de ser misionera, que inició con ese deseo de responder a un llamado que Dios ha hecho que consagrara a Él. Ahora comprendo después de unos años de caminar, que soy llamada a llevar el evangelio donde exista alguien deseoso de conocer a Dios. Hoy estoy en un hospital y el sueño de ser misionera se vive intensamente con un tinte diferente, descubriendo el rostro de Cristo, en cada paciente, en cada familia, acompañándolos en momentos difíciles, buscando juntos encontrar la manifestación de Dios en los acontecimientos, y decirle nuevamente: Llévame donde los hombres necesiten tus palabras, mis ganas de vivir”

Hna. Laura Ronquillo

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