No es mas que un hasta luego…

No es más que un hasta luego…
Emotiva despedida en la Sede Episcopal

Eran las doce del día del domingo 24 de noviembre, justamente cuando celebramos un aniversario más de la erección canónica de nuestra amada diócesis; la catedral embellecida con arreglos florales y preparada para recibir cerca de tres mil personas ya que hasta el atrio estaba repleto de sillas y una gran pantalla.

El momento llego y al comenzar el canto de entrada, los aplausos no dejaban de sonar junto con porras y vivas para nuestro obispo Jorge Carlos quien se despedía de su catedral, de su presbiterio, su seminario, las religiosas y la gente que tanto cariño le dio en este tiempo que estuvo con nosotros.

Al inicio de la celebración el Vicario General Pbro. José Alberto Guerrero agradeció la presencia de la mama de Don Jorge Carlos, su hermana y sobrinos, del representante personal del Gobernador de Puebla y demás autoridades civiles. Pero sobre todo agradeció a la gran comunidad teziuteca que asistió a esta celebración.

Celebrando a Cristo Rey, el señor Arzobispo comentó en su homilía que “el día anterior, en el Parque Temático ante más de diez mil personas, agradecimos todas las bendiciones que Dios había derramado sobre nosotros durante el Año de la Fe e Iniciamos la Misión Continental. Dábamos gracias a Dios que él, por la gracia de Dios, pudo ser nuestro obispo. Era el final y el inicio de una nueva etapa en la vida diocesana; y no podíamos irnos sin celebrar con los teziutecos a Cristo Rey”. Y continuó “como estamos en un ambiente de familia, porque nos conocemos, nos vemos en la calle, el colegio, el mercado, la cárcel pues permítanme hablar así en familia.” Y haciendo referencia a la Fiesta de Cristo Rey dijo “¿Dónde quiere reinar Cristo?, ¿Dónde falta que Cristo reine?; les comparto 4 cosas de donde Él reina.”

Primero: en la familia, que es algo que disfruté es el ambiente familiar que a pesar de las dificultades y debilidades tiene ese gran don de familia. Que un día toda esta ciudad de Teziutlán y toda la diócesis nos veamos como una gran familia.

Segundo: en las comidas, en los antojitos teziutecos. Yo nunca tuve necesidad de tener cocinera porque todas las familias, ricas, pobres, acomodados o en dificultades siempre tuvieron un lugar en su mesa para mí. En el seminario, en la cárcel, con todos me daba cuenta que todo se comparte y se comparte lo mejor que tiene cada quien y al compartir cada quien lo mejor de sí, todo se hace especial. Todos tenemos talentos para entregar y la abundancia es el fruto de que todos entregamos lo mejor.

Tercero: la vida de Dios desde las hermosas y grandes celebraciones en las cuales Cristo reina. Pero que no sea sólo en las grandes celebraciones, sino también en cada día, en cada momento de la vida.
Cuarto: Cristo reina cuando la Reina, reina. Y aquí en Teziutlán, la Reina es una, la Santísima Virgen. El 16 de julio y el 15 de agosto, se manifiesta de manera pública esta convicción. Les invito a que siempre lo hagamos. Que nadie se avergüence de mostrarse públicamente como católico. Como María. Y terminó diciendo: Todo a Jesús por María, todo a María para Jesús. Con fe cambiamos realidades. Todos estallaron en aplausos al terminar de hablar.

Al final, un momento emotivo fue la despedida de los sacerdotes que se unieron en un gran abrazo hacia su padre espiritual, a quienes dijo, igual que a todos los fieles: “ustedes me enseñaron a sonreír en todas las circunstancias;  porque nunca estamos solos, siempre me hicieron sentir acompañado y por eso tengo una familia muy grande y nunca los voy a olvidar. Gracias por darme el regalo de ser su padre espiritual, ustedes me hicieron un papá feliz. Así es como debe ser un obispo con ustedes. Me los voy a llevar a Roma (como me dijeron los seminaristas), en el corazón y en las oraciones en donde siempre tendrán un lugar especial.”

Y así con el mariachi, entre abrazos y lágrimas, terminó la celebración por nuestro séptimo obispo, nuestro amigo, nuestro padre Jorge Carlos Patrón Wong.
“Si Dios hizo que nuestros caminos se cruzaran, el también hará posible que algún día lo vuelvan a hacer”. (Mons. Jorge Carlos)

Seminarista Wame Garcés
Foto: Juan Loya
 

Compartir en:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter