Festividad de Santa Inès.

 
Santa Inés nació al rededor del año 290. Pertenecía a una noble familia romana. La joven recibió muy buena educación cristiana y había consagrado su virginidad al Señor Jesús.
 
Debido a sus riquezas y hermosura, a los 13 años la santa fue pretendida por varios hombres, incluso por el hijo del Prefecto de Roma, el cual le prometió grandes regalos a cambio de la promesa de matrimonio. Pero ella, fiel a Jesús, lo rechazó. Ante esta negativa, él la denunció como cristiana al gobernador. En ese tiempo se estaba realizando la persecución de Diocleciano.
 
El gobernador intentaba persuadirla con amenazas, pero ellas no alcanzaron para que la joven desistiera de su fe. Al no lograr convencerla, el gobernador la envió a una casa de prostitución, donde acudieron muchos jóvenes licenciosos pero que no se atrevieron a acercársele, pues se llenaron de terror y espanto al ser observados por la santa. El gobernador la apresó y la amenazó con las llamas. Pero todo en vano. Finalmente resuelve condenarla a muerte degollada.
 
Sus restos fueron enterrados en la Vía Nomentana, en las llamadas catacumbas de Santa Inés. Aún hoy, el 21 de enero de cada año, se bendicen en este lugar dos corderillos con cuya lana se teje el Palio del Papa y de los Arzobispos. La Iglesia introdujo su nombre en el canon de la Misa.
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