¡ Feliz Día del Amor y La Amistad !

Felicidades a todos! San Juan nos dice: “hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él” (1 Jn 4,16).
 
¡Sí! Dios es amor. Él nos ha creado a imagen y semejanza suya, con la capacidad y la responsabilidad de ser amados y de amar. Él nos ha mostrado su amor en Jesús, que ha dado su vida para comunicarnos su Amor –que es el Espíritu Santo–, y así, liberándonos del pecado, nos ha hecho hijos de Dios. Él nos ha enseñando cómo se vive esta dignidad que hace la existencia plena y eternamente feliz: “Ámense los unos a los otros, como yo los he amado” (Jn 13, 34).
 
Pero ¿Qué es el amor? Jesús, que es el Amor encarnado, con su vida, y sobre todo con su pasión, muerte y resurrección, nos hace ver que el amor es una elección inteligente y libre. “Es allí, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad –decía Benedicto XVI– Y a partir de allí se debe definir ahora qué es el amor. Desde esa mirada, el cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su amar”[1].
 
Por eso, contemplando a Cristo, san Pablo afirma: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe; es decoroso y no busca su interés; no se irrita ni toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia, sino que se goza con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. El amor no acaba nunca” (1 Cor 13, 4-8).
 
¡Qué hermosas palabras! En ellas, Dios nos hace entender que más allá de los sentimientos inestables o de las situaciones adversas que vivamos, podemos elegir amar, y como Cristo, que nos ha llamado “amigos” (cfr. Jn 15, 15) dar la vida por los demás (cfr Jn 15,13).
 
Dar la vida significa comprender, tratar con justicia, servir, perdonar las ofensas y pedir perdón, a la esposa, al esposo, a la novia, al novio, a los parientes, a los amigos, a los vecinos, a los compañeros de estudio o de trabajo, a los más necesitados y a la gente que nos rodea. “Que esté en ti la raíz del amor –decía san Agustín–, porque de esta raíz no puede salir nada que no sea el bien”[2]. ¡Feliz día del amor y la amistad!
 
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