Reflexión del Papa Francisco sobre los ancianos y jóvenes.

REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO SOBRE LA CULTURA ACTUAL QUE DESCARTA A LOS ANCIANOS Y A LOS JÓVENES

Queridos amigos, les ofrecemos unos fragmentos del discurso de ayer del Papa Francisco a los miembros de la Pontificia Comisión para América Latina. El Papa dejó de lado los papeles con el discurso escrito y habló con espontaneidad.

«Hoy día, por la economía que se ha implantado en el mundo, en el centro está el dios dinero y no la persona humana, y todo lo demás se ordena al dinero, y lo que no cabe en ese orden, se descarta. Y se descartan los chicos que sobran, que molestan o que no conviene que vengan. Los obispos españoles me decían recién la cantidad de abortos, ¡el número! ¡Yo me quedé helado!

«También se descartan los viejos. En algunos países de América Latina hay eutanasia encubierta, ¡hay eutanasia encubierta! Porque las obras sociales pagan hasta acá, no más, y los pobres viejitos, ¡como puedan! Recuerdo haber visitado un hogar de ancianos en Buenos Aires, del Estado, donde estaban las camas llenas, y como no había más camas, ponían colchones en el suelo, y estaban los viejitos ahí… ¡¿un país no puede comprar una cama?! ¡Eso indica otra cosa! ¿No?… pero son material de descarte: sábanas sucias, con todo tipo de suciedad, sin servilletas, los viejitos comían ahí, se limpiaban la boca con la sábana… eso lo vi yo, no me lo contó nadie. Son material de descarte, pero eso se nos mete adentro…

«Y acá caigo en lo de los jóvenes: Hoy día cómo molesta a este sistema económico mundial la cantidad de jóvenes a la que hay que darle trabajo, el porcentaje alto de desocupación de los jóvenes. Estamos teniendo una generación de jóvenes que no tienen la experiencia de la dignidad. No que no comen, porque le dan de comer los abuelos, o la parroquia, o la sociedad de fomento, o el Ejército de la salvación, o el club del barrio… el pan lo comen, pero les falta la dignidad de ganarse el pan y llevarlo a casa.

«Hoy día los jóvenes entran en esta gama de material de descarte. Entonces, dentro de la cultura del descarte, miremos a los jóvenes que nos necesitan más que nunca. No sólo por esa utopía que tiene, porque el joven está sin trabajo, tiene anestesiada la utopía, la estuvo a punto de perder. No sólo por él, sino por la urgencia de transmitir la fe a una juventud que hoy día es material de descarte también.

«Y dentro de este ítem de material de descarte, el avance de la droga sobre la juventud. No es solamente un problema de vicio. Las adicciones son muchas, como todo cambio de época, se dan fenómenos raros entre los cuales está la proliferación de las adicciones, ¿no? La ludopatía ha llegado a niveles sumamente altos, pero la droga es el instrumento de muerte de los jóvenes. Hay todo un armamento mundial de droga que está destruyendo esta generación de jóvenes que están destinados al descarte.

«La cultura del descarte es uno de los fenómenos más graves que está sufriendo nuestra juventud, sobre todo por el uso que esa juventud puede hacer y está haciendo de la droga. Estamos descartando nuestros jóvenes.

«Cuando la utopía cae en el desencanto, ¿cuál es nuestro aporte? La utopía de un joven entusiasta, hoy día está resbalando hacia el desencanto. Jóvenes desencantados a los cuales hay que darles fe y esperanza».

 

 

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