La niñez: Fuerza Social Dilapidada

LA NIÑEZ: FUERZA SOCIAL DILAPIDADA
 
En Gran Bretaña se ha efectuado una redada policiaca durante los últimos seis meses en la que se detuvieron a 660 personas por pederastia o por facilitarla. En Israel y Palestina se habla de un ciclo infernal que se ha desatado en donde las primeras víctimas son los niños que mueren o quedan con heridas de guerra. En nuestros países latinoamericanos el alarmante número de niños que nacen de madre soltera y crecen con un solo progenitor, el aumento de las tasas de divorcio, lo cual solo acrecienta el empobrecimiento moral de las poblaciones. Y finalmente las cifras que muestran el peor ataque a los niños: matarlos antes de que nazcan. 
 
Los niños son especialmente vulnerables. Todo el mundo está de acuerdo en que el niño necesita atención especial, no pueden defenderse en contra de las agresiones, no tienen madurez emocional para responder ante las dificultades como el abandono, la agresión de los adultos, los avances sexuales, los niños son inexpertos intelectualmente. 
 
Cuando el niño carece de un hogar, se vuelve apático, indolente, no se esfuerza más que para sobrevivir sin distinguir el bien del mal, retrocede en todos los planos, crece sin fines en la vida y lo más importante, no conoce a Dios. Como resultado, tenemos una sociedad hiper-sexualizada, egoísta y soberbia, que transforma la niñez en objetos sexuales, de allí los fenómenos del sexting, la obsesión de los y las niñas con su imagen corporal, la pornografía y el bullying del que hoy se habla en todas partes.
 
La vida es cada vez más compleja. La formación para la vida en común no es una idea delirante, es una necesidad, un reto que nuestra sociedad ha de plantearse y al que tendrá que hacer frente de manera decidida. La familia no es sólo una institución social, sino el ámbito psicológico más trascendente para el individuo. 
 
El niño que carece de familia constituye un gran problema. Al caer en la calle o en orfanatos que esconden el descuido y hacinamiento bajo la palabra “familia” se produce un vacío que sella la vida de estos niños y determina gravemente su manera de ser posterior, cuando intenten incorporarse a una sociedad desconocida, o al menos muy distinta de la que hasta entonces han pertenecido. Este problema se asienta en las heridas de la afectividad, en su falta de satisfacción de esa necesidad de amor, de cariño, de atención como solamente la madre es capaz de prodigar al niño. La influencia que ejerce el factor afectivo es esencial en la formación y acabado del cerebro; las funciones pueden quedar detenidas y no dar paso a lo intelectual. Los niños se caracterizan por un bajo nivel intelectual y debilidad de la memoria, acompañada de cierta hipersensibilidad afectiva que distrae su atención haciéndoles muy inestables.
 
Por: NORMA MENDOZA A.
 
 
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