¿Cómo vestir al Niño Dios?

¿Qué pide la Iglesia?
 
La Iglesia siempre ha enseñado que las imágenes del Niño Dios deben ser bellas, dignas y tratadas con decoro, porque nos recuerdan que Cristo nació, fue niño y creció entre nosotros.
 
“Sin embargo, las imágenes no sienten y no es correcto pensar que tienen frío, se ponen tristes o se enojan si no se les cambia de ropita; al contrario, no es necesario ponerle nueva vestimenta cada año y si queremos ponerle un vestido digno y verdaderamente bello, valdría la pena ponerle uno solo”, explicó el padre José de Jesús Aguilar, especialista en religiosidad popular.
 
Además –dijo- Cristo fue modelo de vida para los santos y son ellos quienes quieren parecerse a Jesús, por eso no debe vestirse a los Niños Dios de santos aunque se diga que está de moda, o para que se vea más original o porque se debe una manda.
 
“Por muy ejemplares que sean para nosotros los santos, no debemos confundirnos y no debemos ‘disfrazar’ a Cristo de santo”, insistió el sacerdote, al tiempo que recomendó a los fieles que si quieren ponerle a su Niño Jesús un traje de una advocación, lo vistan de Niño de las Palomitas (recordando el significado del sacrificio), de Nazareno, de Sagrado Corazón, de Cristo Rey, de Cristo Sacerdote, de Buen Pastor, etc.
 
Asimismo, exhortó a los creyentes a no dejarse llevar por “ocurrencias o modas que llevan a algunas personas a vestir la imagen de charro o de otras cosas, porque correríamos el riesgo de confundir una imagen sagrada con un juguete”.
 
El P. José de Jesús lamentó que en muchas ocasiones las personas que se dedican a vestir a los Niños Dios sólo se interesen por las ventas, y es por eso que promueven ese tipo de “novedades”.
 
Aclaró que tampoco es necesario seguir ciertas normas que algunas personas creen indispensables, como sentar al Niño Dios a los tres años, que los padrinos escogen y pagan el trajecito o que estos no se pueden cambiar antes de los tres años.
 
“Sigamos con nuestro amor a Dios, a Cristo y a los santos. Aprovechemos que las imágenes nos hacen sentir más su presencia. Sintamos que Cristo es parte de nuestra familia, pero no caigamos en errores que desvíen nuestra fe y se conviertan en motivo para que los católicos seamos criticados como idolatras”, aconsejó finalmente el sacerdote.
 

Compartir en:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter