El reto para 2015

Editorial 
El reto para  2015
 
 
Al  iniciar un ciclo  mas de vida y, aunque ya estamos en febrero, podemos considerar que el año aun es joven y se presta para mirar al frente planteándonos los retos que podríamos enfrentar en este 2015. Se acerca la  cuaresma  que es un tiempo ideal  para intentar la transformación  del ser humano que, indudablemente, no es una tarea fácil pero puede ser el inicio de un cambio que pueda orientarse a lo  definitorio. 
 
¿Cuáles serian  los problemas morales más acuciantes que exigen una atención de nuestra parte  sin   compas de espera?  Bajo mi óptica quiero seguir  insistiendo en el aborto como punto focal de máxima atención. Mire usted, España por ejemplo, de acuerdo a datos proporcionados por Eduardo Hertfelder presidente del “Instituto de política familiar”, en el año que acaba de concluir se  superó la cifra  dos millones de abortos realizados  a partir de l985 en que se legalizó dicha practica. Evidentemente es una cifra escandalosa  que nos muestra, prácticamente, la desaparición de los valores  familiares y morales.
 
 Nuestro país, no anda muy lejano en la estadística,  ya que de acuerdo al  “Colegio de México” y el Instituto Guttmacher,  se practican en nuestro país, mas de un millón de abortos al año y la gran mayoría de manera clandestina debido a que la interrupción del embarazo  es altamente restringida, con excepción del Distrito Federal donde sí está permitido legalmente durante  las doce primeras semanas de gestación.  
 
Esta es nuestra realidad, una realidad que nos rebasa y que lamentablemente  va “in crescendo” y  ante la cual,   no podemos cerrar nuestros ojos.  Aunado a ello, nos damos cuenta que  vivimos en un mundo globalizado  donde la revolución sexual ha quedado atrás,  instalándose triunfante casi en todos los estratos de la vida. Todo el caudal del sexismo contemporáneo que devora las conciencias e idolatra la cultura de la muerte llevando al aborto como bandera,  debe ser encausado a través de la educación, la cultura y los valores que emanan del Evangelio. 
 
Ante esta situación que cimbra  los cimientos de nuestra fe y echa por tierra todos los  valores humanos y morales dejando en la indefensión a la familia, queda franco  el panorama que nos muestra con claridad los retos que debemos enfrentar.  Se agiganta ante nuestros ojos la familia como  cimiento, principio y culmen de toda pastoral teniendo en cuenta que el ser humano  nace, se desarrolla y llega a su plenitud en el seno  familiar. Es aquí donde toda acción pastoral debe poner sus objetivos para que el hombre, objeto claro del amor privilegiado de Dios y, a través del respeto a la vida,  llegue a vivir en armonía con Dios, consigo mismo,  con el mundo y sus semejantes. 
 
Jimenez Gasca
 
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