Catequesis: La Lectio Divina

Catequesis del domingo 8 de febrero del 2015
Mons. José Trinidad Zapata Ortiz, VIII obispo de Papantla.
S.I. Catedral, Teziutlán Puebla.
 
LA LECTIO DIVINA
LECTURA ORANTE DE LA PALABRA DE DIOS
 
Como cada domingo, Nuestro Señor Obispo Don José Trinidad se dio cita en la Santa Madre Iglesia Catedral para hablar, esta vez sobre la catequesis de, la lectio divina, que es la lectura orante de la palabra de Dios, y dijo lo siguiente:
 
Es importante para el cristiano estar en contacto con la Palabra de Dios, sobre todo reflexionando con ella a través de la <<lectura divina>>. De manera personal, y en familia, tomémonos el texto del Deuteronomio cap. 11 que dice así: “Graben en su corazón y en su alma estas palabras, atenlas como signo a sus muñecas…” atar la palabra cerca, nos solo de nosotros y de los más cercanos, por ejemplo de nuestra familia; sino de todos los que están a nuestro alrededor.
 
La Palabra de Dios trasciende a todos. “La lectio divina” consiste en escudriñar las Escrituras y nuestro corazón, es una oración del hombre a través de la escucha del Mensaje Divino. Si nos remontamos a los orígenes de esta bella  práctica reflejada en la piedad popular bíblica, encontraremos que ya los judíos piadosos acostumbraban a meditar los salmos, por lo regular debajo de un árbol. Santa María la virgen, es un claro ejemplo de la meditación de los salmos, lo encontramos en San Lucas 1, 46-55 con el Magníficat: “Proclama mi alama la grandeza del Señor…”
 
En la época de los santos padres y la época medieval era indispensable “orar para entender las cosas divinas”. Ya en el siglo XII los monjes habían creado una “escalera”, es decir, un método de oración con la palabra de Dios, la cual consistía en una lectio (lectura), meditatio (meditación), oratio (oración), contemplatio (contemplación); pasos fundamentales para la profundización y meditación de la Palabra. Es una de las primeras fórmulas para encontrarnos con Jesús en la oración. Posteriormente, el Cardenal Martini, anexa a esta escalera otros tres escalones: consolatio (consolación), deliberatio (deliberación) y actio (acción). Insiste que estos escalones se deben llevar a cabo en la vida cotidiana: <<hacer realidad lo que medito en la Palabra>>.
 
Debemos tener claro esto: “la Palabra de Dios debe ser punto central para la transformación del pueblo de Dios”; como dice aquella frase: “la Palabra de Dios es el alma de la teología”. Ella debe ser un instrumento de preparación privilegiada de todos los días. Solo en ella encontramos las bases para una vida santa y digna de todo hombre.
 
Ahora presentamos un pequeño esquema para que llevemos a la práctica esta arma tan provechosa para tener un encuentro con Cristo a través de su Palabra:
 
1° Oración inicial
2° Lectura fluida
3° Lectura personal
4° Aplicarlo a la vida
5° Inculcarlo-compartir
6° Hacer un compromiso
7°Oración de agradecimiento
 
“La lectio divina debe estar acompañada por una congruencia de vida”, solo así nos adentraremos al misterio del Amor de Cristo.
 
Convendría aquí terminar esta pequeña catequesis con aquel pasaje de la Biblia que dice: “pide y se te dará, busca y encontraras, llama y se te abrirá; porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra y al que llama se le abre”. 
 
¡Abramos nuestro corazón a la palabra de Dios, porque ella es luz para nuestros pasos!
 
Hasta la próxima…
 
Por: Gustavo Landa Cárcamo
 
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