Teziuteco de corazón

Teziutecos de corazón: Padre Hilario Hernández González.
 
Padre Hilaro fue el segundo de ocho hermanos, nació el 3 de Noviembre de 1918 en el Rancho de Santa Quiteña; sus Padres son Ángel Hernández y Ma. Inés González.
 
Aprendió las primeras letras en la escuelita del Rancho de Guadalupe, estuvo en Pénjamo, Guanajuato desde 1927 a 1929 (pues el Sr. Cura Angulo reunía grupos de muchachos con la ilusión de que saliera alguno sacerdote) junto con él estuvieron: Juan Díaz, Leonardo Ortega, Feliciano de la Torre, Pilar de la Torre, Octaviano Angulo, José de Jesús Hernández, José Arámbula, Regino Ruiz, Francisco Villalobos, Francisco Hernández, Atenógenes González, Francisco González y José López; estudiaron también comercio y música. Los sacerdotes que salieron de este grupo fueron: Padre José López, Juan Díaz, Hilario Hernández y Jesús Hernández. Y después estudió el latín por cuatro años en el Seminario de Monterrey Nuevo León, siendo Seminarista perteneció a la Congregación Mañana del mismo plantel.
 
Después de pasar seis años con su familia ingresó en el Seminario de Teziutlán, Puebla, donde realizó los estudios de Filosofía y Teología.
 
El 30 de Mayo de 1948 recibió la Ordenación Sacerdotal de manos del Sr. Obispo D. Nicolás Corona y Corona.
 
Cantó su Primera Misa el 30 de Junio de 1948 en esta Parroquia.
 
En la Diócesis de Papantla Veracruz, prestó sus Servicios Sacerdotales en la Parroquia del Sagrario de Teziutlán, de 1948 a 1958. De 1959 a 1965, estuvo en varios lugares de Veracruz supliendo a los Párrocos, y de 1966 a 1997, de nuevo estuvo en Teziutlán. Es en 1981 cuando se consagró a la Santísima Virgen María.
 
En 1988 estuvo en Roma en un retiro, antes de dirigirse a tierra Santa, junto con otro sacerdote fue a Medugori, lugar de las apariciones de la Virgen.
 
Desde entonces 1997, regaló a nuestra Parroquia de San Francisco de Asís el sacerdocio maduro y alegre con que siempre se caracterizó. En estos últimos años, lo vimos luchando esforzado y dedicado en cuerpo y alma, con el ferviente anhelo de ver un día en los altares a los mártires cristeros de su pueblo.
 
Sufrió el accidente el sábado 1 de abril 2001. Fue llamado a unirse a los coros de los mártires y a gozar para siempre de la presencia de Dios y de María Santísima, a la que tanto amó y nos enseñó amar, el 7 de abril del año 2001.
 
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