El Bautismo

EL BAUTISMO
 PRIMER SACRAMENTO DE INICIACIÓN CRISTIANA
Catequesis de Mons. José Trinidad
Domingo 22 de febrero 2015
 
Al comenzar este tiempo de cuaresma, tiempo de purificación y de la adhesión del hombre a Dios, donde solo ha de encontrar consuelo; observamos que la cuaresma “no tiene razón de ser en sí misma, porque es un espacio y un camino para llegar a la Pascua, al tiempo de Cristo”. 
 
Nuestro Señor Obispo hace un llamado a no pasar de largo la gran riqueza que hay en el bautismo. Cada signo y símbolo es importante, porque cada uno esta impregnado del amor de Dios. En los primeros tiempos de la Iglesia se distinguían tres tipos de caminar, porque camino solo hay uno: Cristo: estos eran; el de conversión, el de ayuno, y el de oración. Cada uno era especial para cada tipo de persona.
 
Pero, hoy solo recalcaremos el del bautizo (que es el primer sacramento): el camino de los catecúmenos. El camino catecumenal, es un tiempo de preparación de días, meses o años; los ejemplos claros de este camino son los que llevaron  San Agustín y San Martín de Tours (conocido como San Martín caballero), que nos invitan a seguir este camino de preparación. Los iniciados daban inicio un jueves antes del miércoles de ceniza, presentándose a la Iglesia con el obispo. Acompañados de sus padrinos, la persona misma, se ponía sobre una piel que posteriormente pasaría a ser su vestido durante este tiempo de preparación. El Obispo, inscribía a la persona en la lista de penitentes. El miércoles de ceniza, se presentaban para llevar a cabo el “éfeta”, es decir, el ábrete, para oír y profesar la fe. A partir del jueves siguiente asistían a las catequesis, que eran largas. Se hacían los exorcismos sobre ellos. leían la escritura de manera literal y espiritual. 
 
A las cinco semanas se les hacía entrega del Credo y se les explicaban las verdades de la fe. Las catequesis, terminaban el sábado por la tarde (recordemos que para los judíos ya era domingo). Ese día se hacia la “reditio simboli”. En la noche se declaraba la renuncia a satanás y se hacia la profesión de fe. De manera que la renuncia se hiciese frente a la entrada, donde el sol se mete (lugar de las tinieblas) y las profesión de fe frente al altar (sitio del amanecer de Cristo). 
 
El día del bautismo, el penitente se presentaba con una túnica sucia, para reconocerse impuro. Después eran ungidos con el <<óleo de los catecúmenos>> sobre todo el cuerpo. Posteriormente eran sumergidos en una piscina; y tres veces se les preguntaba crees… ( en el Padre, el Hijo y Espíritu Santo). Este rito era morir al hombre viejo y vestirse del hombre nuevo. Ya fuera de la piscina volvían a ser ungidos, ahora con el Crisma; y eran vestidos de una túnica blanca que simbolizaba que se revestían de Cristo. Porque el bautismo nos reviste de Cristo.
 
Cada signo tenía su propio espacio y tiempo, era toda una celebración. Una vez bautizados cantaban el salmo 22. “El que era bautizado iba a comenzar una lucha”. Esto quiere decir, que no estamos exentos de volver a pecar. 
 
Este es el camino de los catecúmenos. El tiempo del bautismo en aquel tiempo. Esto nos enseña nuestra riqueza del bautismo. La cuaresma es tiempo de renovación, por lo tanto hermanos renovemos la gracia del bautismo, de la comunión y  la confirmación. Porque “los sacramentos no basta recibirlos sino que hay que vivirlos”. Todos los sacramentos, nos deben configurar con Cristo, pero no por arte de magia, sino luchando cada día con esfuerzo y dedicación, porque “quien no lucha no encuentra la victoria”. Nuestra Iglesia es rica en Espíritu, nos asemeja a Cristo y siempre nos lleva a Él.  
 
Seminarista: Gustavo Landa Cárcamo, 3ro. De Filosofía.
 
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