“El camino del amor”

En el día en que se conmemora a la mujer a nivel internacional, como cada domingo se reunieron diferentes personas en torno a Mons. José Trinidad para escuchar la catequesis correspondiente al III domingo de cuaresma.
 
En este día la catequesis tuvo como título “El camino del amor”.
 
“Si Dios es amor, el camino para acercarme a Él debe ser mediante el amor”. Esto es lo que debe ser  este tiempo, un tiempo de reconciliación, de penitencia y ayuno; pero no todo debe verse desde la mortificación sino desde el amor, la cuaresma es un tiempo de gracia, en el que se recorre el camino del amor. Es un camino de comunión con el cuerpo de Cristo que es la Iglesia, con el Padre y el Espíritu Santo. 
 
Cuando el cristiano tiene ya presente este primer camino (Padre, Hijo y Espíritu Santo) después debe pasar a la comunión con  María, nuestra Madre, un sendero corto y seguro por el cual se llega a Dios. Posteriormente con la Iglesia, particularmente con su Obispo; porque como decía San Ignacio de Antioquía: <<Donde está el Obispo esta la Iglesia>>. Esto supone que el Obispo esta en comunión con su presbiterio, porque “los presbiterios junto con el Obispo son como la cuerdas pegadas a la lira”. Juntas forman una excelente armonía, dan el ciento por uno, dan todo conforme a  la Voluntad de Dios.
 
Esto nace también como un camino de Oración. Donde se pide por los difuntos, por los Obispos y sacerdotes, especialmente se pedía por los que estaban en camino de conversión, por los que estaban por bautizarse y por el mundo entero. 
 
La cuaresma también debe verse como un camino de amor, de caridad y solidaridad. Dios mismo en Cristo dio el mandato del amor, donde se debía manifestar en acciones concretas. El Papa Benedicto XVI decía que “el tener fe no te exime de responsabilidades”.  Como vemos, al ser un camino de caridad tiene que llevar en si la fe y la esperanza. Las virtudes teologales nunca van separadas, porque una es consecuencia de la otra.  Ya lo decía San Ignacio de Antioquía “la fe y la caridad son el principio y el fin de nuestra vida”. Hay que tomar en cuenta, que estas tres virtudes no son obra de manos humanas ni se fundamentan en el hombre, sino en Dios que es eterno e increado. Solo Él puede dar plenitud a cada una de ellas.  La fe sin caridad no da fruto, no se concretiza en lo que debe ser. Ya lo dice la Sagrada Escritura en la persona de Jesús <<lo que hagas a cada uno de ellos me lo haces a mi>>. Por esto el Obispo Mons. José Trinidad decía que es importante concretizar nuestras acciones con los demás y sacar de nuestro cuerpo las impurezas, creando en nosotros el verdadero Templo de Cristo. Ayudando a erradicar el aborto, las injusticias, la pobreza, entre otras tantas cosas. Que el Dios de la paz lleve a buen término todas nuestras buenas acciones. Amén. ¡Hasta la próxima!
 
Seminarista: Gustavo Landa Cárcamo 3º de Filosofía.
 
 
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