Mirar a Cristo

Estamos adentrados en la Cuaresma hacia la Pascua, ya se inclina la balanza y nos habla de ello la liturgia de cada día y también la naturaleza: la creación, de estar agazapada, pasa a echar sus brotes.
 
En la huerta, si miras al suelo, por cualquier lado brotan hierbecitas sin fin, con una frescura, fortaleza y fragilidad a la vez realmente impresionantes. Es peligroso tirar de un palito que parece seco porque te puedes llevar el brote nuevo, hay que dejarlo crecer.
 
Siempre me ha emocionado la fuerza de la Creación en primavera, pero este año, el Señor me lo ha iluminado de una forma muy especial. Leyendo la Biblia, me encontré con esta frase: “La creación fue sometida a la frustración…” (Rm. 8,20-2).
 
De pronto he recordado las palabras de un sacerdote. Él comentaba que todos nuestros aparentes fracasos están vividos de antemano en Cristo durante su Pasión. Sí, porque para Jesucristo en esos momentos, su Misión había fracasado, el pueblo le rechazó, sus discípulos se fueron, y… le estaban matando.
 
¡Pero no! Si hubiera acabado ahí, seríamos los más necios siguiéndole. Él cumplió plenamente su Misión recogiendo la frustración que le suponía al Padre el hombre caído en el pecado y, ¡lo superó para nosotros!
 
En Cristo tiene sentido toda cruz, todo dolor, toda impotencia nuestra; tan sólo tenemos que entregárselo para que Él muera por ello y nos lo devuelva resucitado. De este modo, glorificaremos al Padre acogiendo su don irreversible de felicidad para la que nos creó.
 
El reto de hoy es que mires la imagen de Cristo crucificado, muriendo de amor por ti… Te invito a que hoy pongas sobre Él todo lo que te pesa, pues, de hecho, lo lleva; así preparas tu corazón para que brote la Vida Nueva de la Resurrección que ya está apuntando.
 
VIVE DE CRISTO
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