“Pascua Judía, de Cristo y de Nosotros”

“El contenido Espiritual de las Pascua Judía, de Cristo y de Nosotros”

5° Domingo de Cuaresma

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Queridos hermanos, en este día (8 días antes de la entrada Triunfal de Jesús a Jerusalén), Ntro. Obispo y Pastor Mons. José Trinidad Zapata Ortiz, se ha reunido ante el pueblo de Dios para hablar de la importancia que tiene la celebración de la Pascua (próxima a celebrarse) desde tres perspectivas espirituales.
 
Recordar es volver a vivir, es por ello, que los inicios de la pascua Judía son muy importantes. Esta fiesta de la Pascua nace con los pueblos nómadas y la fiesta de los panes ázimos de los campesinos en Israel. Nuestro Señor Jesucristo con su Cuerpo y Sangre unifica estas dos fiestas. 
 
La pascua judía, es relatada como “la salida del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto”, se debe tomar muy en cuenta, el papel que juega el Cordero Inmolado. La pascua se celebraba en familia, después en el Templo, etc. “Nosotros éramos esclavos y Dios nos liberó, por eso celebramos nuestra libertad”, era lo que siempre decían los judíos a sus hijos de generación en generación. Toda esta experiencia se hace presente, porque “Dios libero a su pueblo para hacer una alianza con Él”. En esto, se centra el paso de Dios sobre su pueblo.
 
La pascua de Cristo, aparece con la esclavitud de Cristo haciéndose hombre. Un hombre, que sufre, llora y clama al Señor, donde la oración para él (y para cada cristiano) es fundamental en la vida, porque centra la relación intima del Padre con el Hijo. “Se celebra la acción de Dios que hace pasar a su Hijo de la muerte a la Vida”. Este es el contenido profundo de la Pascua de Cristo. Que se hace presente en cada Eucaristía, el regalo que Dios da a su pueblo mediante su Hijo Jesucristo. El murió por nuestros pecados. Se ha entregado por nosotros, adentrándonos al misterio de la Salvación por medio de Cristo.
 
También existe la pascua de nosotros. Donde debemos hacer acto de conciencia sobre nuestros pecados, nuestras esclavitudes que nos atoran en un estado estático, sin movimiento. El cristiano tiene que clamar a Cristo para liberarse, ofreciéndose a Cristo y por medio de Él a Dios. Comprometiéndose a una nueva Alianza, un compromiso para poder cambiar las malas actitudes.
 
Esta Semana Santa nos debe enseñar que somos coherederos de este Misterio. Hay que vivir con espíritu de alegría y entusiasmo, reflexionando los misterios que se celebran en la Semana Santa. Debemos renacer en Cristo a una Nueva Vida. No tiene que pasar desapercibido Cristo en nuestra vida. El Triduo Pascual (viernes, sábado y domingo) son los días para los cuales nos hemos estado preparando todo este tiempo de Cuaresma, para vivir con verdadera limpieza de corazón nuestra Fe, que se centra en la Pascua, el paso de la muerte a la verdadera vida, que se esconde con Cristo en Dios.
 
¡Felices Pascuas de Resurrección!
 
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