Encuentro nacional EAPI

XXV Encuentro nacional del  EAPI
23 – 26 de Febrero de 2015.
Parroquia San Pedro Apóstol-Tequila, Veracruz, Diócesis de Orizaba
 
Bajo el tema “La asamblea como fuerza para reorganizar los pueblos y defender la vida” y teniendo como lema “Unidos damos vida a nuestros pueblos” nos hemos encontrado 18 pueblos indígenas, que aun vivimos desde hace 500 años, venidos de los cuatro rumbos, para compartir gratas experiencias; aquí estamos, aquí vivimos, de aquí somos y aquí persistimos, agradecemos a nuestra madre tierra y Padre creador del universo, del ayer ahora y siempre. 
 
Como pueblos que intentamos permanecer unidos bajo una sola esperanza, hemos pervivido gracias a la sabiduría de los abuelos y nos hemos convertido en pueblos de esperanzas; a pesar de que muchos extraños vinieron a irrumpir nuestra manera de vivir, seguimos fortaleciendo nuestra identidad cultural; por ello, hoy por hoy, convocamos a todos los hermanos, para reforzar nuestro encuentro pastoral, buscando la unidad y la comunión en nuestros pueblos; en dicha reunión exponemos nuestro sentir y nuestra manera de ver la realidad. Aportamos con plena libertad nuestras ideas y participamos todos, buscando el bien común de nuestras culturas. 
 
Vemos que la globalización y la secularización han sembrado en nosotros la división, la marginación, etc. Por tal motivo, nuestros encuentros del EAPI nos han hecho tomar conciencia de seguir trabajando juntos como hermanos de la misma sangre.  Vemos tristemente que nuestros jóvenes están perdiendo su identidad cultural sin darse cuenta que hay muchos valores todavía que nos ayudan a realizarnos como personas y como pueblo. Por eso nuestro principal compromiso como pastoral indígena es seguir fomentando y rescatando los valores culturales de nuestros pueblos y enseñarles a nuestros jóvenes y niños a seguir cultivando para el bien de todos. 
 
Sabemos que hay muchos signos que nos siguen uniendo y nos dan luz para seguir nuestro trabajo pastoral indígena. Uno de ellos es la asamblea, que es un signo de unidad y de fortaleza, nos ayuda a ponernos de acuerdo para buscar el progreso tanto material como espiritual de nuestras comunidades. Esta asamblea es iluminada por la Palabra de Dios, la sabiduría de nuestros abuelos y fortalecida por la Eucaristía. 
 
Agradecemos aquellos quienes se han preocupado por nuestros hermanos indígenas, a nuestra Santa Madre Iglesia Católica, a Dios que nos da la oportunidad cada vez que nos reunimos como asamblea para participar en la eucaristía donde nos alimentamos del cuerpo de Cristo y fortalecemos nuestra fe sin hacer diferencia. También a las personas de buena voluntad quienes viven a diario y caminan con nosotros. Que Dios los bendiga a todos.
 
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