El mito del maíz

El mito de nuestro maíz
Xkilh tsukut kin kuxikan
Segunda Parte
 
Se dice que en el racho o en el pueblo de los naturales vivían dos personas prudentes y humildes, un muchacho huérfano que solo vivía con su abuela Verónica, en una tarde cuando andaba entre la madre naturaleza colorido con su follaje natural y especial, siempre observaba detenidamente lo que le rodeaba en esa bella naturaleza, en cierta ocasión se detuvo a observar unas hormigas, llamadas arrieras (kixux), que estaban trabajando; le llamó la atención que llevaban cargando algo y todos en común en una sola fila ayudándose entre ellas a cargar unas semillas, que más tarde sería el alimento de consumo diario; la curiosidad del joven Francisco Nicolás lo llevó a quitarles esa semilla que llevaban, al tomarla la probó, le supo rica y enseguida la comió.
 
Al llegar a su casa  le contó a su abuela todo lo que cada día encontraba en su camino, a su abuela le molestó la actitud que había tomado, ya que por lo muy insignificante que fuese no podía faltarle el respeto a un animal o a la madre naturaleza porque podría ser castigado por el dueño de la madre tierra.
 
El niño explica detalladamente el porqué de las cosas y la convence de probar la semilla,  ella se  da cuenta que se parece a una de la semilla de la palmilla, y  que es sabroso, poco después se hacen la idea de ir al bosque a seguir el camino de las hormigas, para descubrir que pasaba. Salieron en busca de las hormigas; al encontrarlas, la abuela llena de sabiduría se pregunta de dónde vienen y para donde van, llenos de admiración siguen viendo hasta donde se trasladaban, ya al ocultarse el sol y muy cansados llegan al lugar, al mirarlos contemplan el hormiguero (agujero)  se dan cuenta de que era difícil entrar, por el cumulo de semillas que ya había y se imaginaban que detrás de esa roca se encontraban almacenados los granos, entonces empezaron a golpear tratando de romper la roca pero era imposible por el grosor. En ese hermoso lugar, habitaban muchos animales, pero lo que más llamó la atención fue que, en ese instante llegó el pájaro carpintero, al ver la necesidad de estas dos personas, con miedo se acercó disimuladamente, ellos por fin entendieron que venía a ayudarles, entre su cantar se dan cuenta que les pregunta, ¿cuál era la razón de querer derribar la roca? 
 
En el pueblo indígena es tan común la contemplación de la naturaleza y todo lo que hay en ella porque es una gracia y es un don de la existencia y de la armonía de la vida, el dueño de la vida nos ama y nos cuida mucho, por eso a la luz de la sabiduría de los abuelos descubren el mensaje del Padre Dios; en medio de nuestra madre naturaleza hay una gran interacción, es necesario valorar todo lo que  nos rodea así como nuestra propia persona. Tendrá continuidad…
 
 
Pbro. José Medina García
 
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