Historia de Pentecostés

 
Queridos hermanos volvemos a retomar nuestras catequesis de cada ocho días. En este día en que nos congregamos para escuchar las palabras de Mons. José Trinidad respecto a la catequesis correspondiente, trataremos la <<historia de pentecostés>>, fiesta que tenderá a realizarse en los próximos días, al término de la cincuentena pascual. 
 
Adentrarnos a la gran riqueza que nos trae la Pascua, el dejarnos al Espíritu Santo, como culmen del Misterio Pascual; es muestra para una gran alegría y gozo, el conocer la grandeza de recibir al Espíritu Santo el día Santo de Pentecostés. Es por eso que nos decía San Juan María Vianney: “Un alma que tiene al Espíritu Santo no se aburre nunca de la Presencia de Dios: pues de su corazón sale una transparencia de amor”; esta transparencia lo hace vivir su fe con toda la diligencia posible y trascendencia que sale de las estructuras lógicas de la creación.
 
La Solemnidad de Pentecostés es un seguimiento de la Pascua, pero al mismo; el culmen de la misma. Recordemos el proceso de esclavitud que padeció el Pueblo de Israel, su salida de Egipto, la Alianza que hicieron con Dios, las Tablas de la Ley, etc. La fiesta de la Pascua (liberación de Egipto) y  de los ázimos (primicias del pueblo a Dios) culmina a los 50 días después, con la fiesta de “la semana de las semanas” que era el final (fiestas agrícolas) de este tiempo de fiesta; era llamada también <<fiesta de la alianza>>, era el final de la recolección. Se le llamaba así porque se hacia el recordatoria de “como” Israel había llegado al tercer mes (60 días) a la montaña del Sinaí. Estos días son una comparación con la Fiesta de Pentecostés. 
 
Celebramos el llegar a la montaña. Cuando vino el Espíritu Santo el día de pentecostés, se hizo una nueva alianza. Es como el final de todo este tiempo de la alegría por la resurrección de Cristo. Esta fiesta nos incita también a nosotros a hacer una nueva alianza con Cristo, a dar un nuevo rumbo y sentido a nuestra vida. “Es en la cruz y en la resurrección donde se muestra de manera más significativa el paso de la muerte a la vida”. Hay que prepararnos para la fiesta de la Venida del Espíritu sobre cada uno de nosotros. Hermanos adentrémonos a los misterios de nuestra fe.
 
Por: Gustavo Landa Cárcamo
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