¡Sí a la vida! ¡No al aborto!

Mensaje en la Marcha de Tlaxcala a Favor de la Vida

Francisco Moreno Barrón

Obispo de Tlaxcala

¡Buenas tardes! Estamos reunidos como sociedad de Tlaxcala, para realizar esta marcha a favor de la vida. Entre nosotros hay niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos de diferentes pueblos, familias, agrupaciones, movimientos, institutos y religiones. Valoremos la presencia y participación de todos y cada uno. Juntos y unidos representamos a muchas personas más y somos una gran fuerza y un signo evidente de la opción del pueblo tlaxcalteca a favor de la vida humana. ¡Sean todos bienvenidos! En tan solo cuatro días, nos hemos organizado para expresar públicamente nuestras convicciones en torno a la vida humana. Respetamos a quienes piensan diferente, pero proclamamos con profunda convicción y libertad: ¡Sí a la vida! ¡No al aborto!

Científicamente está demostrado que el código genético de cada persona se define en el momento mismo de la fecundación. El aborto no es un derecho humano, sino un atentado en contra de la vida, que es el derecho fundamental en todo ser humano. El bebé es otro cuerpo, otro ser distinto de la madre. El aborto es darle muerte a un ser indefenso, que tiene derecho a vivir y a quien le debemos especial protección. Sólo Dios es el autor y dueño de la vida. El ser humano, su imagen viviente, es siempre sagrado, desde su concepción y hasta su muerte natural, es decir, en todas las circunstancias y condiciones de su vida. Todo hombre que se abre sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, puede llegar a descubrir, en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15), el valor sagrado de la vida humana y afirmar el derecho de cada ser humano a que se le respete este bien primario. Dios ha confiado al ser humano su obra creadora y nos ha llamado a ser co-creadores con Él. ¡Qué gran privilegio y qué tremenda responsabilidad! Al tiempo que en nuestra sociedad actual avanzamos en el cuidado y respeto al medio ambiente, reconozcamos al ser humano como el centro de la obra creadora y promovamos su vida digna en cada una de sus etapas.

Existe la posibilidad de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declare procedente y fundada la acción de inconstitucionalidad promovida por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Tlaxcala y que, por argumentación jurídica, propia de la Comisión o de los ministros de la Suprema Corte, se derive la invalidez de los artículos impugnados, e incluso alcance a que el aborto deje de ser un delito en Tlaxcala, y que pudiera tomarse como modelo en otros Estados de la República.

Por eso estamos aquí en esta marcha, con un amplio registro de firmas, para manifestar nuestras convicciones más profundas sobre la vida humana. Juntas y juntos pedimos a la Suprema Corte de Justicia que atienda estrictamente lo que la comisión de Derechos Humanos está planteando, que se pronuncie sobre eso, y que no desvíe su atención a discusiones que no estén planteadas en la acción de inconstitucionalidad y que pongan en riesgo que el aborto deje de ser por sí mismo un delito.

¿Cuál es la finalidad de esta marcha? Manifestamos un Sí a la vida y, en consecuencia, un rechazo a cualquier posibilidad de despenalizar el aborto en Tlaxcala, y a que, por jurisprudencia, pudiera suceder lo mismo en otros Estados de la República Mexicana. He aquí nuestra gran responsabilidad hacia dentro y hacia fuera. Nosotros, como Tlaxcaltecas, hemos aportado grandes beneficios a nuestra patria a lo largo de la historia, no sólo como cuna de la evangelización, sino también en otros ámbitos de la cultura, las ciencias y las artes. No abramos la posibilidad de que seamos causa del atentado legal a la vida humana en toda nuestra patria.

Nosotros no venimos a señalar personas individuales ni a determinadas instituciones de nuestra sociedad. Estamos aquí para manifestar públicamente que amamos y defendemos la vida humana desde su concepción hasta su término natural. Por eso, entregaremos en la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Tlaxcala y en la Suprema Corte de Justicia de la Nación las numerosas firmas recabadas en estos cuatro días, mas las que se acumulen en los días siguientes.

Somos conscientes de que hay mucho más que reflexionar respecto a la vida en la legislación vigente de nuestro Estado de Tlaxcala, donde se determinan cuatro casos de excepción para el aborto. Aunque muchos no estemos de acuerdo, reconocemos que el Estado debe legislar lo que considere conveniente para el bien común en esta materia, escuchando al pueblo y siendo sensible a su idiosincrasia.

Por otra parte, que esté permitido el aborto en casos particulares, no significa que se tenga que realizar. De ahí la obligación que tenemos de ayudar en la formación de la conciencia, para que el hombre y la mujer decidan de manera libre, consciente y responsable en casos como éstos.

Al proclamar y proteger la vida humana en nuestro Estado de Tlaxcala, sabemos de las dificultades que enfrentan las mujeres embarazadas por violación, inseminación artificial no consentida o que están expuestas a un grave daño a su salud o al peligro de muerte, casos en los cuales no es punible el aborto en nuestra legislación vigente. Y planteo a toda la sociedad tlaxcalteca este cuestionamiento: ¿Qué qué podemos hacer en nuestra sociedad tlaxcalteca las familias, el gobierno, las instituciones, las iglesias y cada uno de los ciudadanos para evitar juntos y por todos los medios que sucedan esos casos en que la ley permite el aborto? ¿Qué debemos hacer para que no se sigan dando esos embarazos por violación o inseminación artificial no consentida, para promover una condición saludable de la mujer durante el embarazo, de modo que no esté en riesgo su vida? ¿Cómo blindar la vida humana, asegurando la integridad de la mujer y la vida del bebé? Esto sólo se puede dar en una sociedad madura, corresponsable y solidaria.

Quizá podamos comenzar por promover una auténtica educación de todos en la responsabilidad. En lugar de confrontarnos, busquemos juntos esas respuestas de fondo y hagámoslas realidad, asumiendo el compromiso que a cada quien le corresponde. Tal vez la ley prevea algunos casos de excepción, pero depende de todos que esos casos no sucedan.

Por lo mismo, es urgente que el varón recupere el verdadero sentido de su masculinidad, de modo que actúe en corresponsabilidad con la mujer frente a la vida humana, y que el estado genere las condiciones necesarias para evitar que esas causales existan, no sólo para cuidar la vida humana desde su origen, sino hasta la promoción integral de la misma. ¡La vida es un don de Dios y su cuidado y promoción es nuestra responsabilidad!

Estamos visualizando un resultado de riesgo y, por eso mismo, fijamos nuestra posición, sin desconocer la realidad que vivimos en Tlaxcala.

Nuestra marcha será una manifestación pacífica, de modo que sea también una expresión de la paz que anhelamos para nuestra sociedad tlaxcalteca. Nos encontramos en tiempo de campañas electorales, sin embargo nuestra marcha no tendrá colores partidistas. La realizaremos en silencio, sin aclamaciones ni porras, para expresar con más fuerza lo que guardamos en nuestra consciencia y en nuestro corazón. Cada uno podrá ir reflexionando y orando en su interior. Lejos de confrontarnos con quienes asumen otra postura, abrámonos a buscar los puntos de encuentro, que nos permitan avanzar juntos en la construcción de una sociedad nueva y mejor.

No estamos solos. Nos fortalece la intensa campaña de oración que se está realizando en nuestra patria, para pedir a Dios, el Señor de la Vida, que nos dé su gracia para valorar la vida humana como un don suyo, respetarla y defenderla siempre, y para que en nuestra patria y en Tlaxcala se reconozca, respete, defienda y promueva, desde su concepción hasta su término natural.

Valoro y aliento las iniciativas a favor de la vida, que están impulsando diferentes grupos e instituciones sociales y religiosas en México y en Tlaxcala.

Hago un llamado a mantenernos unidos, para sumar esfuerzos, de una manera muy formal y legal, no sólo en relación a la concepción, sino en todo lo referente a la vida humana. Así podremos generar algo nuevo a favor de nuestra sociedad en Tlaxcala.

Les manifiesto a todos y a cada uno una palabra de gratitud por su actitud solidaria en esta marcha, en particular a quienes, por iniciativa propia, nos acompañan de otros lugares fuera de Tlaxcala, particularmente a la Arquidiócesis de Puebla de los Ángeles.

Respetando la conciencia de cada uno, los invito ahora a guardar un breve momento de silencio, para que cada quien haga su oración personal desde lo más íntimo de su corazón, a favor de la vida humana digna, ya que sólo así habrá justicia, progreso y paz en nuestra patria. ¡Muchas gracias!

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