Catequesis Mons. José Trinidad

La oración y el Espíritu Santo en los escritos de San Lucas
(Evangelio de San Lucas y Hechos de los Apóstoles)
 
Queridos hermanos nos estamos preparando para la fiesta de Pentecostés ya próxima, y no se pueden pasar por desapercibido estos escritos fundamentales, que nos transmiten de manera clara y precisa, la acción del Espíritu Santo sobre el pueblo de Dios. El Espíritu de Dios se hace presente en la gente de fe, la persona que se adentra al círculo de la oración; encuentra junto con los Apóstoles, al Espíritu que se hace ver cuando dos o tres están reunidos en su nombre. Este evento se aclara en el libro de los Hechos de los Apóstoles.
 
Es preciso aclarar, que el Espíritu se hace presente de manera precisa en los Sacramentos de la Iglesia. Un ejemplo concreto de esto, lo vemos en el Bautismo de Jesús (Lc. 3, 22), y al mismo tiempo nos adentra al encuentro con Cristo en el desierto (Lc. 4,1 ss.). Cuando Jesús elige a sus Apóstoles, hace una constante oración, para ser iluminado por el Espíritu. Otros puntos referentes de la oración constante y de manera concreta la participación del Espíritu, son en la Anunciación del Ángel a María (Lc. 1,26 ss.), la Visitación de María a su prima Isabel (Lc. 1, 39 ss.), el encuentro con el anciano Simeón (Lc. 2,25 ss.), y la profetisa Ana (Lc. 2, 36 ss.). Personajes que vivieron a fondo la relación con Dios; porque la oración, es esperanza en acción (Benedicto XVI).
 
Algunos capítulos de los Hechos de los Apóstoles dejan de ver de una manera sobresaliente la acción del Espíritu. Dan a conocer como eran las reuniones de los Apóstoles con el pueblo, para pedir por sus necesidades, y al mismo tiempo, agradecer los favores concedidos a Dios. De manera relevante, se deja ver la fe del pueblo. Las persecuciones sobre los cristianos y en especial por los pastores de Cristo, que son encarcelados y asesinados, hacen que la gente cristiana se reúna para orar al Espíritu a que los asista en la tribulación.
 
Una última parte de este mensaje, es ver como en los el libro delos hechos de los apóstoles, los Apóstoles consagran a Diáconos y Presbíteros para que se ocupen del pueblo, lo respalden y protejan, pero más en concreto, para que estén en oración con ellos y no decaigan en la fe. Es así, que el Espíritu es aquella persona que desciende sobre su pueblo, es decir, viene sobre su Iglesia peregrina y orante. 
 
Gracias a la oración del pueblo, el Espíritu viene para llevarnos a la oración. Para tener un encuentro personal con Cristo. Nosotros, que somos cristianos, debemos asemejarnos a María, la mujer orante por excelencia que se encuentra al pie de la Cruz, junto con el discípulo amado y ora en el silencio de la mente y el corazón. “El corazón habla al corazón”. (Cardenal Newman).
 
Nos vemos para la próxima catequesis…
Dios les bendiga
 
Compartir en:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter