Día del Maestro

El día del maestro es una festividad en la que se conmemora a las personas que hacen de la enseñanza su trabajo habitual, como maestros, catedráticos y profesores.
 
 
“Instruye al niño en su camino, y aún cuando sea viejo no se apartará de él” Proverbios 22,6 
 
La transmisión de un conocimiento siempre servirá para enriquecer la vida de quien lo recibe y hará trascender a quien lo comparte.
 
Ya desde el Antiguo Testamento, encontramos pasajes en los que Dios pide a los mayores instruyan a los más pequeños (Cfr. Ex 13,8), que los padres enseñen a sus hijos, como un oficio sagrado, las tradiciones y costumbres del pueblo. 
 
En nuestro Señor Jesucristo, vemos un claro ejemplo de lo que significó la buena enseñanza de sus padres y de los maestros encargados de impartir la doctrina. El Nuevo Testamento es un testimonio tangible de la profundidad de los conocimientos de Jesús (Cfr. Lc 4, 16-20; Mt 7, 28-29; 27,31).
 
El Papa Francisco, ha dicho que “la educación es una gran obra en construcción”, misma que no puede detenerse y debe ser constantemente fortalecida por quienes han sido llamados a cumplir con este noble misión.
 
Ustedes, queridos educadores, tienen en sus manos una gran responsabilidad, ya que se les confía, de manera particular, el acompañar directamente a sus alumnos, para que ellos logren la firme edificación de sus vidas, y puedan así realizar su misión en este mundo.
 
El educar es un verdadero acto de amor que requiere de plena disposición, ya que no se trata solo de hablar y cumplir, sino de enseñar y compartir. La riqueza del educador se funda en su entrega cotidiana y en el saberse parte del desarrollo de la persona.
 
Tal vez no siempre se encontrará una remuneración que satisfaga plenamente las necesidades del educador, y por la cual es necesario que a quienes les corresponde legislar en este aspecto no dejen de apoyar a los docentes, sí se contará con la satisfacción de haber sembrado en el alumno la semilla del conocimiento y la inquietud de hacer que ese conocimiento no se quede estancado, víctima de un conformismo que destruye el crecimiento de todo ser humano.
 
A ustedes, maestros y maestras, que han respondido con generosidad al llamado de compartir sus conocimientos con el prójimo, les bendigo de corazón, y pido a Dios les conceda los dones y carismas que solo su Espíritu nos puede dispensar para que cumplan con su misión y trasciendan en sus enseñanzas.

 

Compartir en:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter