El mal si existe…

Monseñor Trinidad, quien tiene el encargo por parte de los Obispos de la provincia de asesorar a los exorcistas, fue invitado para orientar en ese rubro al plan de pastoral que la arquidiócesis está iniciando.
 
Muy motivado compartió con nosotros lo que consiste la pastoral de exorcismo y liberación; «Para ser parte de esta pastoral el sacerdote tiene que atender y escuchar a las personas, después discernir qué problema trae, ya sea físico, psicológico o espiritual, influencias demoniacas, maleficios o posesión, para eso se necesita tener un horizonte de comprensión básico para discernir si esa persona se le puede ayudar con oración de liberación, con orientación, asistencia con el sacramento de la reconciliación, pues es lo que más nos libera.
 
Todo sacerdote debe tener esa capacidad y disposición, y en caso que descubriera que la persona necesita una atención especial, canalizarlo con los exorcistas de la diócesis», Comparó a los médicos generales, cuando ven que no es de su competencia curar al enfermo lo mandan con el especialista.

 
Profundizando en el tema explicó que al hablar de la acción extraordinaria del demonio se puede hablar de grados, pues así como hay grados en la gracia hay grados en el mal, «el grado máximo es la posesión diabólica, pero una persona, un estado de pecado grave, consistente, consciente, es gravísimo, es cuando quiere estar mal, haciendo daño a la vez a los que están a su alrededor»; de la posesión habló de la vejación donde también hay influencia de Satanás y le hace los mismos daños, siendo menos grave podemos hablar de influencias demoniacas, maleficios, obsesiones, donde los sacramentos provocan la liberación; habló también de la infestación donde en realidad no hay influencia sobre personas, sino sobre objetos, animales o zonas que se han utilizado para prácticas satánicas. «Sucede que hay fieles que llegan a una nueva casa y se encuentran con sucesos extraños, entonces se procede a hacer la liberación de la casa».

 
Hace poco se suscitó el caso de un juego llamado “Charly Charly”, lo cual es una especia de ouija simple, Monseñor Trinidad explica que cuando se invoca a cualquier espíritu, por ejemplo, a un muerto, un muerto no puede venir, así que, ¿quién es Charly?, suponiendo que es alguien que haya muerto no puede venir a contestar, esa invocación a un espíritu que no se sabe quién es se la apropia Satanás, ahí está lo peligroso, es el caso del espiritismo. 
 
Las cuestiones de acciones diabólicas es de cualquier lugar. Para esto hace falta sacerdotes exorcistas, el Canon manda que sea docto, prudente, recta doctrina, monseñor añade que busca el perfil que sea una persona con amor a la Eucaristía, que se disponga a reconciliar y tenga un aprecio especial por los enfermos, ya que la pastoral atiene a eso, enfermos. 
 
Por: Ángel Alfredo López Lagunes
Fuente: Sitio Web Arquidiócesis de Xalapa
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