Decreto Vírgenes Consagradas

YO, JOSE TRINIDAD ZAPATA ORTIZ,
POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA
SEDE, OBISPO DE PAPANTLA
 
Como fruto del año de la vida consagrada, considerando que es el Señor quien formó y enriqueció a la Iglesia con la presencia indefectible del Espíritu Santo, para que con sus variados ministerios y carismas se vaya edificando hasta la consumación de los siglos y siguiendo con la aplicación del Concilio Vaticano II, y con el fin de suscitar vocaciones, DECRETO restaurado en la diócesis de Papantla EL ORDEN DE LAS VIRGENES.
 
VOCACIÓN E IDENTIDAD DE LAS VÍRGENES CONSAGRADAS
 
1. Desde los primeros siglos de la Iglesia, el Señor por su Espíritu ha suscitado en las familias y comunidades cristianas la vocación a la virginidad, la cual puede ser pública y oficialmente reconocida por el Obispo diocesano, a quien compete discernir, aceptar y ratificar tal propósito mediante la oración de consagración propia de este rito.
 
2. La virginidad por el Reino de los Cielos es un don que Dios concede a algunas mujeres capacitándolas para adherirse totalmente al Señor mediante una absoluta pertenencia a él.
 
3. La virgen consagrada, como María, es una mujer humilde: Es virtud admirable la virginidad, pero es más necesaria la humildad. La virginidad se aconseja, la humildad se manda.
 
4. La mujer que se consagra como virgen a Cristo no puede concebirle como María en su cuerpo, pero le lleva en su corazón consagrándole la integridad de su cuerpo.
 
5. Las mujeres que pertenecen a este Orden se caracterizan por estar plenamente configuradas, mediante la consagración, a Cristo y a María, especialmente en el misterio de su integridad virginal.
 
6. Las vírgenes consagradas asumen los consejos evangélicos de castidad perfecta, obediencia y pobreza en su propio estado de vida, viviéndolos inmersas en el mundo secular en plena comunión con el Obispo diocesano y se sustentan mediante su propio trabajo.
 
7. Por su consagración pública las vírgenes consagradas se diferencian de los fieles laicos compartiendo con ellos la secularidad. Al no hallarse comprometidas a observar constituciones o estatutos, se diferencian también de los fieles que pertenecen a los Institutos de Vida Consagrada, a los Institutos Seculares y a las Sociedades de Vida Apostólica.
 
8. En virtud del rito, la consagración es pública, personal y perpetua. La virgen queda constituida irrevocablemente “persona consagrada”, signo trascendente del amor de la Iglesia a Cristo, imagen escatológica de la Esposa celestial y de la Vida futura.
 
LA MISION DE LAS VIRGENES CONSAGRADAS
 
1. Están llamadas a ser un signo de la ternura de Dios hacia el género humano y un testimonio singular del misterio de la Iglesia, la cual es Virgen, Esposa y Madre.
 
2. La virgen consagrada realiza su misión en primera instancia mediante el testimonio de su específica vocación esponsal con Cristo para que el espíritu cristiano penetre en el mundo como anticipación del mundo definitivo. Esto, lejos de ser una evasión, es un compromiso de transformación del mundo actual.
 
3. La virgen consagrada puede desempeñar, en razón de su bautismo y según su propio carisma personal, los ministerios que la Iglesia le confiera, sobretodo consagran el mundo mediante una oración constante y a través de la acción paciente y caritativa en medio de la realidad secular que les toca vivir, mediante su compromiso laboral o el ejercicio responsable de su propia profesión y de las obras de misericordia en favor de los más pobres o necesitados.
 
4. Por lo anterior, la virginidad consagrada está orientada a la extensión del Reino en medio de las realidades temporales.
 
5. Para las vírgenes consagradas la oración es fundamental y parte integrante de su misión, por tanto tienen, el deber de hacer diariamente la Liturgia de la Horas.
 
REQUISITOS DE ADMISION
 
1. Que no haya celebrado nupcias y que no haya vivido pública o manifiestamente en un estado opuesto a la castidad. Sea fiel en la vida casta y pueda perseverar dedicada a servicio de la Iglesia y del prójimo.
 
2. El Obispo ha de asegurarse que sea realizado un cuidadoso discernimiento acerca de las aptitudes de la persona, para verificar la autenticidad de su vocación y de la real existencia de un carisma virginal, de modo que pueda alcanzar una certeza moral que garantice a la candidata, y a la Iglesia en la que quiere consagrarse, la posibilidad de crecimiento, perseverancia y testimonio elocuente de su propia vocación.
 
3. Tener entre 30 y 50 años de edad, madurez humana y aptitud para la castidad, capacidad laboral o profesional, carisma de virginidad y sentido de Iglesia.
 
PREPARACION ANTES DE LA CONSAGRACION
 
1. Antes de la consagración debe haber un rito público de admisión, así como un tiempo suficiente de formación y de acompañamiento que ha de adaptarse a cada persona, conforme lo establezca el Obispo. A de considerarse: la formación humana, la formación espiritual, la madurez de la propia vocación en la Iglesia y la formación intelectual.
 
2. Durante este tiempo es muy importante, cultivar una relación filial con el Obispo diocesano así como realizar escrutinios para avanzar en la formación.
 
3. Será imprescindible el acompañamiento personal por parte de un director espiritual y del párroco del lugar de residencia de las candidatas a la consagración.
 
Que el Señor Jesús fecunde con su gracia este nuevo proyecto que le ofrecemos a la Santísima Virgen María del Monte Carmelo, Patrona de nuestra diócesis.
 
Se expiden las presentes letras en la Sede episcopal de la Diócesis de Papantla, el día CATORCE de JULIO del año DOS MIL QUINCE, “AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA”.
 
 
+ Mons. José Trinidad Zapata Ortiz
VIII Obispo de Papantla      
 
                                  Pbro. Lauro Antonio Larracilla Lara                                  
Secretario Canciller
 
 
 
Compartir en:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter