Ser agradecidos con Dios

¿Por qué hay que Darle Gracias a Dios, en un Fin de Cursos o en Una Graduación?
 
Cuántos sentimientos encontrados se desatan cuando llega una graduación con la que tanto se ha soñado. Sabemos que no es fácil iniciar una carrera, un año escolar y mucho menos lograr terminar con satisfacción. Una vez que se inicia un proyecto, muchos que lo comenzaron juntos, por diferentes motivos a lo largo del curso, probablemente se habrán retirado. Y finalmente pocos de esos estudiantes que empezaron se logran graduar alcanzando sus metas en la vida.
 
Muchos estudiantes en el momento de su salida del ciclo escolar de la etapa que estén cursando; toman en cuenta muchos aspectos: el vestido, los zapatos, el anillo de graduación, la cena, la fiesta, el viaje, los padrinos, etc.; pero olvidan la más importante: la Acción de Gracias de fin del curso. Siempre debemos ser agradecidos con todos los que ayudaron a terminar esta etapa tan importante en la vida, pero sobre todo debemos ser agradecidos con Dios, porque el poder llegar a obtener un logro así, es una gran bendición que sólo Él nos da.  Así que a Dios podemos decirle con infinita confianza que: le agradecemos la fortaleza que nos dio para alcanzar la meta, ya que fue un largo y árduo camino, pero gracias a él se hizo posible. Contarle que hubo momentos en los que quisimos darnos por vencidos, pero que a pesar de esos sentimientos, nunca abandonamos los estudios. Y decirle que realmente no fue fácil llegar a la graduación, ya que implicó sacrificio, esfuerzo, compañerismo y el apoyo incondicional de la familia, que siempre estuvo detrás para decirnos “No dejes de estudiar”.
 
En fin  podemos decir como la cita de 1 Corintios 15, 10: “Sin embargo, por la gracia de Dios soy lo que soy y el favor que me hizo no fue en vano; he trabajado más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo”.
 
¡MUCHAS FELICIDADES A TODOS LOS GRADUDADOS  Y  FELICIDADES A LAS FAMILIAS QUE APOYARON  A  SUS HIJOS  PARA  ALCANZAR TAN GRANDE LOGRO Y RECONOCIMIENTO!
 
Por: Psic. Gloria María R. de la Garza
 
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