Fiesta Patronal en San Rafael, Ver.

También Queremos ir al Cielo, Como la Santísima Virgen María
 
Con una calurosa celebración dio inicio la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Asunción, en San Rafael Ver., con la presencia de nuestro Obispo, Mons. José Trinidad Zapata Ortiz.
 
Como dijo nuestro Monseñor fue una calurosa celebración: primero por la presencia de tantos niños listos para recibir el sacramento de la Confirmación, acompañados de sus padres y padrinos. Y también fue una celebración llena de calor espiritual por la acción del Espíritu Santo.
 
En la reflexión compartida por nuestro Obispo, nos explico que, en el designio de Dios planeado para nuestra salvación, tiene un lugar importante la Virgen María. Y a ella se le consulto si quería ser la Madre de Dios y ella ACEPTO. La Virgen María participo en la gloria de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Según la tradición de la Iglesia nuestra Madre fue llevada al cielo, al final de su vida terrena, y fue llevada en cuerpo y alma. Así que en el cielo ya tenemos a dos personas que han compartido nuestra humanidad a la Gloria de los cielos. Y por tanto al contemplar a María también podemos contemplar el futuro de la Iglesia. Porque nosotros también queremos ir al cielo. 
 
Por tanto al celebrar la Asunción de María se convierte en una invitación a seguir caminando en la fe y en ese peregrinar nos podemos encontrar con un dragón que quiere arrebatar a los hijos de Dios del camino de la salvación. Pero no nos va a pasar nada si nosotros nos dejamos llevar por el Espíritu Santo. Entonces podemos decir que nuestra vida es una vida de lucha unidos a Dios y con la intercesión de la Virgen María.
 
Una vez que finalizó la celebración, nuestro Obispo respondió la siguiente pregunta que se le hizo: ¿Cómo hijos de Dios y de la Virgen María que tenemos que hacer para honrarla?, de la siguiente forma: en primer lugar hay que escuchar la Palabra de su Hijo Jesús, porque al escuchar la Palabra, su Evangelio, podemos encontrar lo que Dios quiere de cada uno de nosotros y si nosotros escuchamos VERDADERAMENTE la Palabra de Dios entonces vamos a honrar a la Virgen María, porque ella fue la primera que escucho la Palabra y la puso en práctica; y si nosotros la escuchamos vamos a poder imitar a María. Así que podemos honrar a María, amando mucho a su Hijo, escuchando a su Hijo y tratando de imitar las virtudes de la Madre del Hijo de Dios. 
 
QUE ASÍ SEA.
 
Psic. Gloria María R. de la Garza
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