María, Reina del Clero

María, Reina del Clero.
 
Agosto y septiembre son siempre meses importantes para nuestra Diócesis. No solo porque celebramos la Asunción de María, Patrona de diversas parroquias y comunidades de nuestra Diócesis, sino también porque a finales de agosto y principios de septiembre se realizan las aperturas de cursos en ambos Seminarios. Además, se ha convertido en el mes en el que se celebran algunas ordenaciones diaconales y presbiterales en nuestra Iglesia Diocesana desde hace unos poco años. Y por la misma razón es el mes en donde un número significativo de Sacerdotes que se formaron en el Seminario Mayor de la Inmaculada en Teziutlán, celebran su aniversario sacerdotal. Esta fiesta diocesana en la que se reciben y se agradecen los dones de gracia que Dios prodiga en nuestra comunidad, se celebra siempre entorno a María Santísima.
 
Desde los años en los que Mons. Lorenzo Cárdenas Aregullín era nuestro Obispo, las ordenaciones sacerdotales en agosto se celebran alrededor del día 28 del mes, Solemnidad de San Agustín. Aunque en esta ocasión no fue exactamente en esta fecha – porque se contemplaba como posible – en esta ocasión fue bajo la protección de la Virgen María, al recordar su Natividad, el pasado 8 de Septiembre.
 
Es María Santísima a quien confiamos a nuestros sacerdotes, porque ella siendo la madre del único y verdadero Sumo Sacerdote y Buen Pastor, cuida maternalmente de todos los que han entregado sus vidas a la vocación sacerdotal. Es ella quien de manera especial nos invita siempre a celebrar con fe y devoción la Sagrada Eucaristía, porque bien sabe que es para nuestro bien y que en este Santo Banquete es Cristo quien por manos del sacerdote se hace presente de manera misteriosa y verdadera para alimentarnos y salvarnos.
 
Es de particular interés recordar que las ordenaciones sacerdotales y diaconales en nuestra Diócesis se celebran comúnmente en la Catedral de la Diócesis, que está dedicada a la Asunción de María. Algunas veces ha variado el lugar de las ordenaciones a algunas parroquias específicas pero, curiosamente, han  sido Iglesias cuya protección está encomendada a Nuestra Madre, la Santísima Virgen María. Pensemos, por ejemplo, en el año 2007, el Pbro. Eraclio López Santos, fue ordenado presbítero en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe que pertenece a la Parroquia de Santiago Apóstol, Hueytamalco, Pue. Aproximadamente un mes más tarde, el Pbro. Juan Rodríguez Ramírez, era también ordenado presbítero en la Parroquia de Nuestra Señora de Amatitlán en Libertad, Misantla, Ver. Inclusive, nuestros Seminarios están custodiados por la Inmaculada Concepción de María y por Nuestra Señora del Carmen.
 
Sin duda alguna, María se ha convertido en protectora y Reina de nuestros sacerdotes. Ella es Reina; tiene su sede en el cielo sobre el trono real, al lado del trono del Rey Inmortal de los siglos. Su realeza es bondad, misericordia y paz, puesto que solo hay un sacerdocio, el de Jesús, al cual participan todos los sacerdotes, María es, en este sentido, Madre de todos los sacerdotes, así, como ella es nuestra Madre.
 
María, es una Reina sacerdotal; ha dado nacimiento al Sacerdote Eterno, principio único de todo Sacerdocio.
 
María, la Reina Madre, abraza en su maternidad divina a todos los sacerdotes del mundo y les comunica, por Jesús, el primogénito de toda criatura, la dignidad sacerdotal de la cual, ella misma es la guardiana en el alma de los sacerdotes.
 
Así, de la mano de Nuestra Madre Santísima la Virgen María, nuestro caminar como comunidad de fe, como Iglesia particular, se renueva, he inicia cada año una nueva etapa. En fin, agosto y septiembre, meses para celebrar y elevar una acción de gracias porque Dios no deja de bendecir esta Iglesia particular de Papantla con nuevos dones para su crecimiento y maduración cristiana.
 
Regina Cleri, supremo honor de su maternidad divina y sacerdotal. 
 
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