“Hagan lo que Él les diga”

“Hagan lo que Él, les diga”.
Ordenaciones Sacerdotales.
 
La Diócesis de Papantla se engalano de algarabía y gozo, al recibir en su seno a tres nuevos presbíteros. El pasado 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen María, en la Santa Iglesia Catedral en Teziutlán, Pue., Monseñor José Trinidad Zapata Ortiz ordenó presbíteros a los diáconos transitorios: Abad Herrera Cosme, Miguel García Vázquez y Luís Manuel Zavaleta Santiago. En compañía de fieles de distintas partes de la Diócesis y de algunas parroquias en donde los diáconos prestaban hasta ese momento su servicio, familiares y amigos, y un gran número de presbíteros, se dieron cita para ser testigos de este acontecimiento eclesial.
 
Mediante la imposición de las manos del Obispo, la oración ritual y la unción del Santo crisma, estos hermanos nuestros fueron constituidos sacerdotes. Momentos importantes dentro del rito de ordenación fueron: la postración por la cual se encomendó su nuevo ministerio a la intercesión de los santos; así mismo se revistieron por los ornamentos propios de su nueva dignidad sacerdotal por manos de sus familiares y algunos presbíteros de la Diócesis, así como la entrega del Cáliz y de la Patena como instrumentos propios.
 
A partir de este momento, quedaron instituidos para proclamar el Evangelio,  celebrar los divinos misterios de nuestra fe y a guiar al pueblo de Dios y santificarlo mediante los sacramentos. Así lo recordó nuestro Padre Obispo durante la homilía: “con la ordenación sacerdotal se goza toda la Iglesia. El sacerdocio es una llamada gratuita que Dios dirige a algunos hombres para el servicio de la Iglesia, sin tener en cuenta méritos precedentes ni otras consideraciones. Tomen en cuenta que desde ahora serán ministros y dispensadores de los misterios de Dios. Explicarán a todos la Palabra de Dios; dispensarán la gracia en los sacramentos, de modo especial en la Eucaristía y en la Reconciliación; guiarán al pueblo cristiano a los pastos de la vida eterna. Con su oración y su buen ejemplo, servirán de apoyo a las almas para que conozcan cada vez mejor las maravillas de la vida cristiana. Celebren la Santa Misa del mejor modo posible. En el sacrificio del altar hallamos todos —sacerdotes y laicos— la gracia que necesitamos para nuestra santificación personal y para la santificación de los fieles".
 
Con el bautismo agregarán nuevos fieles al pueblo de Dios.  Con el óleo santo darán alivio a los enfermos. Celebrando los sagrados ritos, elevando a las distintas horas del día la oración de alabanza y súplica, se harán voz del pueblo de Dios y de la humanidad entera.
 
Conscientes de haber sido elegidos entre los hombres y constituidos a su favor para atender las cosas de Dios, ejerciten con alegría y en sincera caridad la obra sacerdotal de Cristo, únicamente con la intención de agradar a Dios, no ustedes mismos. Finalmente, participando en la misión de Cristo, Cabeza y Pastor, en comunión filial con el obispo, comprométanse a unir a los fieles en una única familia, sean ministros de la Unidad en la Iglesia, la familia, para conducirlos a Dios Padre por medio de Cristo en el Espíritu Santo. Tengan siempre delante de los ojos el ejemplo del Buen Pastor, que no ha venido para ser servido, sino para servir, no para quedarse en sus comodidades sino para salir y buscar y salvar lo que estaba perdido.
 
Al finalizar, la alegría se prolongó en las Instalaciones del Seminario Mayor de la Inmaculada en donde tuvo lugar la convivencia en compañía de todos los asistentes. Felicitamos a los nuevos presbíteros y oramos por su nuevo servicio. Dios bendiga a cada uno de ellos por decir "Sí" al llamado de Cristo.
 
 
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