¿Quién tiene la Culpa?

Padres Creyentes con Hijos Incrédulos ¿Quién tiene la Culpa?
 
El trabajo diario, las obligaciones en el hogar y la preocupación por solventar las necesidades materiales, parecen no dejar tiempo a los padres de familia para contagiar a sus hijos el amor a Dios. Así es, las nuevas generaciones están creciendo sin fe porque en sus hogares nadie se preocupa por hablarles de Dios.
 
En la sociedad actual, donde los niños y jóvenes están expuestos a tentaciones sexuales, violencia escolar, bebidas alcohólicas, drogas y muchas otras influencias negativas, no cuentan con la fuerza de los valores morales y cristianos para defenderse.
 
La preocupación de muchos padres de familia se limita a bautizar a sus hijos, y se olvidan que en ese momento –y también cuando contrajeron Matrimonio–, recibieron la gracia y la obligación de darles una educación cristiana a sus hijos para que, guardando los mandamientos divinos, amen a Dios y a su prójimo, como Cristo nos enseñó”.
 
Aunado a ello, en muchas familias se le da más importancia al bienestar y confort material, dejando en último plano lo espiritual, a lo que se suma la influencia de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías que, pueden ser un distractor para los niños y jóvenes.
 
Misión de la familia cristiana
 
La declaración Gravissimum Educationis del Concilio Vaticano II sobre la educación cristiana, señala que el “deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse”, y que es obligación de los padres “formar un ambiente familiar animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación íntegra tanto personal como social de los hijos”.
 
Por su parte, el Papa Juan Pablo II en su exhortación apostólica Familiaris Consortio escribió que “aun en medio de las dificultades los padres deben formar a los hijos con confianza y valentía en los valores esenciales de la vida humana. 
 
Sobre el tema, el Papa Emérito Benedicto XVI explicaba que “esa natural y sobrenatural iniciación a la vida de piedad, hecha en el calor del hogar, da muy buenos resultados.
 
Finalmente, el Papa Francisco, en la encíclica Lumen Fidei también recuerda que “en la familia, la fe está presente en todas las etapas de la vida, comenzando por la infancia: los niños aprenden a fiarse del amor de sus padres. Por eso es importante que los padres cultiven prácticas comunes de fe en la familia,  dijo que es muy bello cuando los pequeños aprenden a mandarle un beso a Jesús o a la Virgen.
 
Escuela de virtudes
 
El P. Mercado Guzmán, explica que los padres evangelizan a sus hijos con el ejemplo, haciéndoles sentir que Dios es parte de la familia, que siempre se puede contar con Él porque Su amor es incondicional.
 
Te ofrecemos algunos consejos para que tus hijos aprendan a amar a Dios:
 
1. Enseñarles a orar durante el día, a tener diálogos con Dios para pedir su consejo y su guía, y darle gracias por todo lo que Él nos da.
 
2. Dar gracias a Dios por los alimentos, tener imágenes religiosas en casa, llevarlos a la Basílica de Guadalupe, enseñarles el significado de las fiestas litúrgicas y pedir la protección del Ángel Custodio.
 
3. Leer con ellos la Biblia o las hojitas de la Misa. Dejar que los niños digan lo que entendieron y cómo le van a responder a Dios.
 
4. Asistir a Misa en familia y enseñarle al niño el significado de los momentos más importantes de la Liturgia, de los ornamentos y elementos del altar.
 
5. Prepararlos para que relacionen su vida cotidiana con Dios. Por ejemplo, motivándolos para que ofrezcan a Dios las clases y tareas.
 
6. Prepararlos para recibir los Sacramentos.
 
7. Recordar que un elemento esencial es el testimonio vivo de los padres, que son los primeros mensajeros del Evangelio ante los hijos.
 
Compartir en:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter