¿Cómo mantener vivo el romance?

8 Pasos Sencillos para Mantener Vivo el Romance
Incluso cuando tengas hijos menores de cinco años
 
 
Cuando alguien te dice que los hijos no van a suponer un peaje al romance en tu matrimonio o es tonto o es alguien que está desesperado por tener nietos. Te toca hacer un gran esfuerzo para mantener la llama viva cuando una pequeña voz interrumpe en cada beso o abrazo. Así que te ofrezco diez consejos para conseguir un feliz y romántico matrimonio, especialmente para los casados con hijos.
 
1. Recuerda que el amor es una decisión, no un sentimiento
Es imposible mantener las mariposas en el estómago hacia tu esposo/a constantemente, especialmente cuando los niños pequeños te están pidiendo todo tu tiempo y tu energía. Sólo recuerda que tu relación con tu cónyuge va primero. Si quieres lo mejor para tus hijos, (¿quién no?), el éxito de tu matrimonio es primordial.
 
2. No dejes que tus hijos lleven la batuta
Si tu devoción por tus hijos ha llegado a un punto en el que ellos te pasan por encima (Sé honesto/a, ¿haces cosas que pueden ir hacia esa dirección?) puede haber un cúmulo de tensión en tu casa.
Quizás es tu cónyuge que no está de acuerdo con tus métodos de disciplina, o quizás tú mismo te das cuenta de que estás siendo gobernado por un niño de dos años de edad. Cuando se trata de disciplina, es imperativo que ambos padres estén en la misma línea. 
 
3. Hay que estar SIEMPRE en comunicación
Ya se trate de discutir sobre los estilos de educación o sobre cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que pudieron compartir un momento íntimo, hay que ser abierto y honrado. “Comunicación es la clave”, puede ser un cliché, pero son palabras que hay que vivir. Si tienes algo que decirle a tu cónyuge, hazlo. No lo escondas, porque crece y se corrompe y puede provocar una explosión. Cuando llegue el momento de hablar, hazlo de forma agradable. No hagas una lista de culpas y la eches de golpe sobre el otro. A nadie le gusta ser atacado. Esta es una razón más por la que hablar cuando algo no va bien. Y si es posible hacerlo de una manera adecuada. Esto hace que el golpe se minimice.
 
4. Pon a tu cónyuge primero
A pesar de haber aprendido desde el jardín de infancia a compartir, seguimos siendo seres egoístas. Queremos lo que queremos cuando lo queremos. Tecnología y sociedad como conjunto no son de ayuda para romper esta costumbre, pero el funcionamiento feliz de la familia excluye totalmente el egoísmo.
 
Pregúntate siempre ¿qué es lo que a mi cónyuge le hace feliz? ¿Qué le apetece comer? ¿qué película le apetecería ver? ¿o qué postre para compartir elegiría en un restaurante? Deja a tu cónyuge que elija. Tener a tu cónyuge feliz te hace a ti feliz. Deja que su felicidad te traiga felicidad.
 
5. Tened citas
Sólo porque estás casado/a y tienes hijos no significa que tu vida social se acabó. Necesitas pasar buenos ratos a solas con tu pareja, o salir con los amigos, pero especialmente a solas. Salir de casa muchas veces no es posible por el tema económico pero puedes crear una cita sin salir.
 
6. Id a dormir a la misma hora
Esto os proporciona otra oportunidad para la comunicación: verbal o física. Tú decides. Disfruta de la compañía del otro. Si normalmente te acuestas cuando ya estás tan cansado/a que no puedes hacer más y caes dormido/a apenas llegas a la cama, obligaos a acostaros antes. Se necesita más tiempo de pareja.
 
7. Sé agradecido/a
Odio ser portadora de malas noticias pero no soy ni Superman ni la Mujer Maravilla. No puedes abarcarlo todo. Algunas veces necesitarás que tu cónyuge te ayude. Permite que tu cónyuge te ayude, pide ayuda, pero no la exijas. Pide con cortesía sin exigencias ni quejas. Y acepta con gratitud. Cuando la ayuda llega sin pedirla, sé agradecido/a y no te dé pena mostrar gratitud. Las palabras “gracias” y “te quiero” ayudan mucho, los besos más todavía.
 
8. Céntrate en las cosas positivas de tu vida
No te quedes en lo negativo. Nadie te dijo que la vida sería sencilla. Hazlo lo mejor que puedas. Cada cosa se hará a su debido tiempo. Y recuerda, no siempre será así. Cada persona con canas que te encuentres te dirá: “los hijos crecen muy deprisa”. Disfruta de lo que tienes y filtra lo malo.
 
Por: Betsy Kerekes