MENSAJE DE LOS OBISPOS DE VERACRUZ

MENSAJE DE LOS OBISPOS DE VERACRUZ
PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE XALAPA
 
EL FUTURO DE VERACRUZ ESTÁ EN NUESTRAS MANOS
Votemos con responsabilidad el Domingo 5 de Junio
 
1. Hermanos y hermanas: que el Señor Jesús les bendiga en este hermoso tiempo de la Pascua: que él siga sosteniendo nuestro caminar en la fe y la esperanza, convencidos como cristianos de que la luz transformadora de la realidad, es la luz de Cristo Resucitado permanentemente presente y vivo entre nosotros.
 
2. Los ciudadanos de Veracruz estamos por ser protagonistas de una nueva jornada electoral el próximo Domingo 5 de Junio, en la que elegiremos al gobernador del Estado para un período de 2 años, y a los 50 diputados que nos habrán de representar en el Congreso Local por un período de tres.  Según quedó establecido, en esta ocasión la elección de un gobernador por solo dos años tiene la finalidad de empatar nuestro calendario electoral de Veracruz con las elecciones para la presidencia de la República y la de autoridades de otras entidades en junio de 2018.
 
3. Con este motivo, los obispos de la Provincia de Xalapa, desde nuestro ámbito y humilde apreciación como pastores queremos invitar a todos los fieles católicos y a la sociedad en su conjunto para que nos sumemos con madurez a este proceso democrático, luchemos contra las graves consecuencias del abstencionismo, favoreciendo una participación responsable en un clima de respeto, paz y conciencia ciudadana. Si no ejercemos nuestro voto, dejamos que otros decidan por nosotros: el voto no emitido, de todas maneras, favorecerá a algún partido o candidato.
 
NUESTRA REALIDAD NOS INTERPELA
 
4. Aunque no se pueden negar algunos avances, nosotros los pastores compartimos las preocupaciones, esfuerzos y anhelos de la sociedad veracruzana que está urgida de recuperar la confianza en sus autoridades ejecutivas, legislativas y judiciales de todos los niveles, a través de representantes que sean políticos de vocación, promotores del bien común y cercanos al pueblo. 
 
5. Políticos que tengan informada a la sociedad oportunamente mediante procesos transparentes respecto al uso y destino de los fondos públicos y que puedan garantizar pagos oportunos a sus acreedores. Autoridades que ofrezcan una vigilancia real para que la deuda pública se mantenga en parámetros razonables de modo que no se detenga o paralice la vida social.
 
6. Entre los anhelos más legítimos y urgentes de los ciudadanos está la seguridad: el poner fin a la comisión de delitos que destruyen la vida, la salud y paz de las familias y comunidades.  Que se ponga un alto a quienes lucran impunemente con la vida de personas, los secuestros, extorsiones, abominables homicidios y desapariciones forzadas, perpetradas sea por miembros de la delincuencia organizada, el narcotráfico, sin excluir a algunas autoridades que habiéndose corrompido se convierten en instrumentos de muerte y descomposición de la sociedad.
 
7. Otro fuerte anhelo es la emergencia educativa, respondiendo particularmente a la multitud de jóvenes que requieren de formación en valores, contenidos adecuados, espacios y medios para estudiar, trabajar y socializar sanamente.  El mismo Papa Francisco nos recordaba la principal riqueza de México: “tiene rostro joven” y “un pueblo con juventud es un pueblo capaz de renovarse, transformarse; es una invitación a alzar con ilusión la mirada hacia el futuro y, a su vez, nos desafía positivamente en el presente.”
 
8. Con tanta razón nos pedía el Santo Padre a los obispos de México reflexionar y reaccionar ante el fenómeno del narcotráfico y la violencia que enajena, disgrega y destruye el futuro de tantos jóvenes que “seducidos por la potencia vacía del mundo, exaltan las quimeras y se revisten de sus macabros símbolos para comercializar la muerte en cambio de monedas que, al final, ''la polilla y el óxido echan a perder, y por lo que los ladrones perforan muros y roban''. Les ruego – nos exhortaba – a no minusvalorar el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa para la juventud y para la entera sociedad mexicana, comprendida la Iglesia.”  
 
9. La solución que el Papa Francisco vislumbraba para afrontar este fenómeno complejo e inmenso, comparable a una enfermedad en “metástasis que devora”, implica proyectos concretos que “comenzando por las familias, involucre a las periferias de los territorios desolados de nuestras ciudades y campos, involucrando a las comunidades eclesiales, las escuelas, las comunidades políticas y las estructuras de seguridad.” 
 
10. Por estas y otras tantas urgencias, necesitamos políticos y autoridades honestas y coherentes que se comprometan con estas necesidades prioritarias del pueblo, de los trabajadores, campesinos, de nuestros pueblos indígenas, ofreciendo a todos los ciudadanos, “la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, en su familia y en todos los círculos en los que se desarrolla la sociabilidad humana, ayudándoles a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz.”  Se requieren dirigentes “capaces de empeñarse en el bien común, este «bien común» que en este siglo XXI no goza de buen mercado”.  
 
11. De no ser así – advertía el Papa Francisco -: “La experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo.”  
 
12. La sociedad requiere de gobernantes y legisladores que se comprometan seriamente para proteger la vida de todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural, que se defienda y garanticen los derechos humanos en el amplio abanico de las etapas de la vida: que se defienda y proteja tanto al que está por nacer, como al anciano, a los niños y adolescentes maltratados, explotados o abusados; se garanticen los derechos de las mujeres, de los estudiantes, campesinos y migrantes: que no haya más familias que lloren la pérdida o desaparición de un ser querido.   Políticos que aseguren un contundente ¡SÍ! A LA VIDA y un firme ¡BASTA!, A LA VIOLENCIA, A LA CORRUPCIÓN Y A LA IMPUNIDAD.
 
CRITERIOS PARA UNA PARTICIPACIÓN CIUDADANA RESPONSABLE
 
13. La ciudadanía deberá, por tanto, elegir a los mejores candidatos, además de vigilar luego que los compromisos y expectativas anunciadas en campaña sean realmente cumplidas.
 
14. En los comicios estamos implicados muy diversos actores y todos debemos participar activamente según nuestra situación.  De los candidatos necesitamos plataformas claras y coherentes, así como un sincero respeto a los contrincantes. De los partidos políticos, la sociedad espera que presenten sus mejores candidatos y eviten campañas dispendiosas. De los órganos electorales, se exige transparencia e imparcialidad.  De los medios de comunicación, veracidad y equidad.  De todos, emitir nuestro voto, respetar el proceso y colaborar con quienes resulten electos.
 
 >> 1[Discurso a los Obispos de México, en la Catedral Metropolitana, Ciudad de México, 13 de febrero 2016.]
 >>2[Discurso en el Palacio Nacional, Ciudad de México, 13 de febrero de 2016.]
 
15. Como ya se ha insistido, el voto personal, libre, razonado y secreto: es insustituible. Es un derecho y un deber moral de todo ciudadano. Por ello debemos fortalecer el voto de cada ciudadano, que no se compra ni se vende: es absolutamente condenable que se consiga a través de sobornos o amenazas. Todo lo que constituya una forma fraudulenta de obtener el voto, es un delito deshonesto y constituye una falta moral grave, pues se manipula a la persona, hiriendo su dignidad, tanto más cuando se especula con la pobreza o la ignorancia de la gente sencilla.
 
16. Tocará a los electores discernir entre los candidatos cuál reúne el mejor perfil para el cargo al que es postulado, por ejemplo: su conocimiento de la historia y las reales necesidades del pueblo; la coherencia y honestidad en su trayectoria familiar y política; su capacidad de diálogo incluyente y su capacidad de escuchar a todas las personas sin importar su extracción social o partidista; la honestidad y transparencia en el manejo de recursos económicos; que el candidato sea una persona promotora de solidaridad y participación; comprometida por el respeto y defensa de los derechos humanos.
 
17. A todos ustedes candidatos de los diferentes partidos les ofrecemos nuestra oración para que Dios los ilumine y fortalezca de modo que, concluidas en paz sus campañas, mantengan siempre puestos sus ojos y su corazón en el bien común y en las necesidades del pueblo veracruzano. Oraremos para que quienes resulten favorecidos con el voto, cumplan cabalmente su misión.
 
18. A nuestros hermanos sacerdotes les recordamos que nuestra mejor aportación a la democracia es la de hacer conciencia en nuestros fieles de sus derechos y deberes ciudadanos. Como pastores, estamos llamados a ser factores de unidad y de comunión, de reconciliación y de paz, por lo que no es nuestro papel hablar en favor o en contra de ningún candidato o partido político en particular; hemos de respetar la libertad de los fieles laicos en sus opciones políticas.
 
19. Hermanos y hermanas: Si todos buscamos el bien común y cumplimos con nuestro deber, todo el pueblo veracruzano habrá resultado ganador. Oremos a Dios:  que nos conceda vivir un proceso transparente y ordenado, acompañado de una fuerte participación. Invitamos a promover en nuestros templos y capillas una CAMPAÑA DE ORACION durante el mes de mayo previo a la elección. Sugerimos utilizar el formulario adjunto.
 
20. Que Cristo Resucitado, el Buen Pastor, venza en nosotros y en nuestra sociedad veracruzana al pecado y la muerte, que nos fortalezca para seguir luchando por un mundo mejor en el que haya más vida, esperanza, justicia y paz.  Que nuestra Madre, Santa María de Guadalupe y San Rafael Guizar intercedan por nosotros.
 
4º Domingo de Pascua, 17 de Abril de 2016.
 
Sus hermanos obispos:
 
+ Hipólito Reyes Larios,
 Arzobispo de Xalapa.
+ Sergio Obeso Rivera, Arzobispo Emérito de Xalapa.
+ Rutilo Muñoz Zamora, Obispo de Coatzacoalcos.
+ Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, Obispo de Veracruz.
+ Eduardo Porfirio Patiño Leal, Obispo de Córdoba.
+ Juan Navarro Castellanos, Obispo de Tuxpan.
+ José Trinidad Zapata Ortiz, Obispo de Papantla.
+ Lorenzo Cárdenas Aregullín, Obispo Emérito de Papantla.
+ Eduardo Cervantes Merino, Obispo de Orizaba.
+ Fidencio López Plaza, Obispo de San Andrés Tuxtla.
+ Rafael Palma Capetillo, Obispo Auxiliar de Yucatán.
 
 
FORMULARIO PARA LA ORACIÓN
 
Invitamos a promover en nuestros templos y capillas una CAMPAÑA DE ORACION, durante las celebraciones eucarísticas, horas santas y rosarios comunitarios, durante el mes de junio previo a la elección.
 
Sugerimos el presente formulario para utilizarse en la oración comunitaria.
 
OREMOS A DIOS NUESTRO PADRE, DADOR DE TODO BIEN:
 
Para que la jornada cívica del próximo 5 de junio transcurra en un clima de participación, respeto y paz social. – Te rogamos, Señor.
 
Para que los ciudadanos cumplamos con nuestra obligación moral de votar.
 
Para que en todo Veracruz haya respeto por todos los contendientes y partidos.
 
Para que realicemos unas elecciones limpias y apegadas al derecho de todos.
 
Para que Dios nos ilumine a los electores y sepamos escoger a los candidatos que mejor garanticen el bien, la justicia y el desarrollo de todos, especialmente de los más pobres.
 
Para que quienes no salgan favorecidos con el voto mayoritario tengan la madurez de reconocer la victoria de los ganadores y se reintegren constructivamente a las causas del bien común.
 
Por la seguridad y bienestar de todas las familias veracruzanas. – Te rogamos, Señor.
 
SEÑOR, 
tú que guías al universo con sabiduría y amor, escucha las oraciones que te dirigimos por nuestro Estado de Veracruz, a fin de que elijamos gobernantes prudentes y honestos, que nos impulsen a la concordia y la justicia, al verdadero progreso y paz para todos.  
 
Por Jesucristo nuestro Señor.  Amén.
 
 
 
 
 
 
 
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