“María es Reina de Misericordia”

NO HAY PECADOR QUE LLEGUE A PERDERSE SI LO AMPARA SANTA MARÍA:
MONS. JOSÉ TRINIDAD ZAPATA ORTIZ
 
No hay pecador, por perverso que sea, que llegue a perderse, si lo ampara Santa María, así lo afirmó Mons. Trinidad Zapata Ortíz, durante su mensaje en la Celebración Eucarística de la peregrinación anual de la Diócesis de Papantla, concelebrada también por el Obispo Emérito de Papantla, Mons. Lorenzo Cárdenas Aregullín; el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Xalapa, J. Rafael Palma Capetillo y más de 60 sacerdotes.
 
Los peregrinos y pastores de las  64 parroquias de Papantla, fueron recibidos por el M.I. Sr. Cango. Gustavo Watson Marrón, quien les expresó la alegría por su presencia en la Casa de la Patrona de América quien está dispuesta siempre a darnos su protección, auxilio y defensa. Les hizo patente su oración por la pastoral de la diócesis y la intercesión de Santa María de Guadalupe. 
 
Mons. Zapata explicó las Sagradas Escrituras, indicando que San Pablo enfatiza que estando muertos por el pecado, Dios que es rico en misericordia, nos ha hecho vivir por Cristo. “Dios es misericordioso y la misericordia del Señor dura por siempre”. Este es el centro del mensaje de toda la Biblia, apuntó, por eso Jesús decía: “Yo no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores, a la conversión”. 
 
En su homilía indicó que dado que Cristo es el rostro de la Misericordia, María es Reina, no de justicia, sino de Misericordia. Dios la exaltó para socorrer a los miserables, por ello no hay pecador, por más perverso que sea, que llegue a perderse si lo ampara Santísima Virgen María. Y precisamente los pecadores la invocan y la proclaman. 
 
Afirmó que Santa María dijo a Santa Brígida: “Soy la intercesora de los pecadores para con Dios…. No hay ninguno tan apartado de Dios que si me invocara, no vuelva a Dios y alcance misericordia”. Dios y Santa María aman a los pecadores aunque éstos no les amen, aseguró. Dios y Santa María no necesitan ningún mandamiento, en cambio los seres humanos si lo requieren para amarlos. 
 
Aseguró que Santa María nos ama tanto porque ama mucho a Dios, y quienes aman a los hermanos es porque aman mucho a Dios, como lo hicieron todos los santos. “¡Cuánto nos ama María!, por eso venimos a su Casita”, dijo, basta que nos volvamos a Ella invocándole para que no desoiga nuestras súplicas. En ese punto, llamó a la asamblea a pedir a Dios, por intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, la necesidad más sentida del corazón, recordando que Dios es proclive a las súplicas con fe y humildad.  
 
Mons. Zapata exhortó a seguir el espíritu de María y acoger el verbo de Dios, como todos los santos lo hicieron al igual que la Madre de Dios. Esto, dijo, es lo que Dios más quiere de nosotros, y es lo que María más pide por nosotros. “Nuestra fe y devoción a María nos debe llevar a una mejor oración e invocación a Cristo”, indicó. 
 
Enseguida, en la Oración Universal, se oró porque Dios ilumine con su sabiduría al Obispo Mons. José Trinidad; que bendiga a la Iglesia como madre de los creyentes; que acompañe con ternura de madre a los que buscan trabajo; que Santa María nos enseñe a acoger a Jesús y que “vivamos siempre bajo su protección”. 
 
En el Ofertorio, se realizó una danza por parte de los voladores de Papantla, y se encomendaron las intenciones de la asamblea cantando: “El Señor hizo en mí maravillas”.  
 
Fuente: www.virgendeguadalupe.mx
 
Compartir en:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter