María, Madre de la Iglesia.

Muy estimados hermanos, con esta nueva memoria: “MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA”, añadida al calendario litúrgico, deseo terminar esta serie de temas sobre la Virgen María, que durante varios meses he estado compartiendo en cada edición de nuestro Periódico Diocesano el “Gozo de la Fe”. Descubrir el lugar propio de la Virgen María, es una preocupación fundamental de la mariología contemporánea. Esto no ha sido nada fácil. Hasta el Concilio Vaticano II, el clima teológico que se respiraba era el cristocentrismo.

De hecho, se entablaron grandes discusiones teológicas en varias sesiones del Concilio entre el movimiento litúrgico con su (por Cristo al Padre) y el movimiento mariano con su (por María a Jesús). Desde el Concilio Vaticano II ya se estaban discutiendo los títulos marianos: María madre de la Iglesia, mediadora, corredentora, medianera de la gracia, etc. Las extraordinarias intervenciones del joven teólogo Joseph Ratzinger (papa emérito Benedicto XVI) cambió el rumbo de la mariología. Decía: “sin María, la entrada de Dios en la historia no habría llegado a su fin”. Consecuencia de varias intervenciones en favor de valorar a la Virgen María, tenemos el capítulo 8 de la Lumen Gentium, riquísimo en contenido mariológico. Aquí algunas ideas: María es Madre de Dios Redentor, Hija predilecta del Padre, Sagrario del Espíritu Santo, es Madre de Jesús y de los discípulos, Modelo de las virtudes y modelo de Madre, etc.

Por todo esto y más, hemos llegado hasta esta importante memoria. El cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, informó que por decisión del papa Francisco, el lunes después de Pentecostés será obligatoria en toda la Iglesia la Memoria de María Madre de la Iglesia, que hasta ahora se celebraba así en la Argentina y en Polonia.

Mediante un decreto fechado el 11 de febrero de 2018, 160° aniversario de la primera aparición de la Virgen María en Lourdes, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos dispuso que la celebración se incluya en el Calendario Romano General. El motivo de la celebración señaló el cardenal Sarah, es descrito brevemente en el mismo decreto, que recuerda la madurada veneración litúrgica a María tras una mejor comprensión de su presencia “en el misterio de Cristo y de la Iglesia”, como explica el capítulo VIII de la Lumen Gentium del Concilio Vaticano II.

El sentir del pueblo cristiano, en los dos mil años de historia, reconoció de diversas maneras el vínculo filial que une estrechamente a los discípulos de Cristo con su Santísima Madre. De tal vínculo da testimonio explícito el evangelista Juan, cuando habla del testamento de Jesús muriendo en la cruz.

Estimados lectores, sea esta nota una buena noticia de que en nuestro calendario litúrgico contamos con una nueva memoria en torno a la Virgen María, su persona y su misión en la obra de salvación.

 

Por: Pbro. Eduardo Sixtega Tépox