SEMFAM: Jóvenes, Siguiendo los Pasos de Cristo.

Jóvenes, Siguiendo los Pasos de Cristo

La vida es un don muy especial de Dios. Es un gran llamado que todos los seres humanos hemos recibido y que nos pide dar lo mejor. El Señor nos llama también a ser santos, a participar de su vida eterna, pero cada uno de nosotros debe descubrir cuál es su vocación, es decir, cuál es el camino por el que llegará a esta meta.

Por tal motivo, los pasados días del 8 al 10 de Junio, los jóvenes que han seguido su proceso en el SEMFAM durante un año en Teziutlán, Misantla y Papantla, se reunieron en Monte Gordo para convivir, pero también para cerrar un ciclo en donde discerniendo su propia vida y dando una respuesta a la llamada que el Señor les hace consolidan la decisión de seguirle de un modo muy concreto.

Los jóvenes provenientes de distintas partes de la Diócesis se dieron la oportunidad de reflexionar en torno a la vocación; dedicándose un tiempo para meditar que por un año, por dos o por más han optado por buscar a Jesús y seguirle de un modo libre y generoso tomando en cuenta su realidad personal, familiar y escolar. Descubriendo en la convivencia y en la fraternidad que los pasos que han venido dando van completando el camino vocacional que han recorrido durante todo este tiempo, de un modo u otro han sabido reconocer al Maestro de Nazareth, ya que se han permitido irlo conociendo poco a poco, aumentando su fe; pero también le han sabido reconocer en la comunidad, en la Eucaristía, en los actos de piedad y en otros momentos más contemplándolo de un modo distinto al modo de como lo hacían antes de iniciar este camino.

Para aquellos que no saben qué es el SEMFAM les comentamos que es el grupo de jóvenes que han sentido el llamado de Jesús o tienen alguna inquietud por la vida sacerdotal. El SEMFAM busca que el joven o el adolescente puedan tener clara su vocación y, en el caso de que ésta sea el sacerdocio, prepararlos para entrar como alumnos internos al Seminario más adelante.

Éstos jóvenes que forman parte de la sección de seminaristas en Familia han vivido en un primer momento un Preseminario. Éste es un curso que dura más o menos una semana y quien asiste a él tiene la oportunidad de ver cómo es la vida del Seminario. Si terminado el curso, el muchacho siente inquietud por la vida sacerdotal, pero no puede ingresar como alumno interno al Seminario porque todavía no acaba sus estudios de secundaria o preparatoria, o bien por algunas otras razones, ser Seminarista en Familia (SEMFAM) es una buena opción.

Cada mes se realiza una convivencia y en ella los SEMFAM tienen la oportunidad de experimentar, de probar la vida comunitaria del Seminario. El deporte y la convivencia son parte importante del horario, y, claro, las opciones son múltiples y variadas.

No debe olvidarse que Jesús, el Amigo que llama, está al centro de lo que el SEMFAM hace. El joven, ante todo, debe tratar de hablar y encontrarse con él. De ahí que se tengan la Santa Misa, las oraciones llamadas Laudes y Vísperas, el Rosario y la oportunidad de recibir el Sacramento de la Reconciliación.

Cuando asisten al Seminario o alguna otra de las sedes, los SEMFAM reciben también algunas clases que los ayudan a conocer a Jesús, la Biblia, la liturgia y la vida de la Iglesia. Además de recibir una formación humana y espiritual que les permite seguir creciendo.

Si sinceramente experimentas que Dios te llama o si sientes inquietud por conocer la vida sacerdotal, considera al SEMFAM como una alternativa. Muchos adolescentes y jóvenes que, como tú, sintieron el llamado del Señor Jesús, estuvieron entre nosotros, después entraron al Seminario y hoy están pronto a ser diáconos y en futuro ser sacerdotes para trabajar y servir al Pueblo de Dios. Seminaristas en Familia ha sido para ellos el primer paso de un camino que los llevará no sólo a la ordenación sacerdotal, sino a seguir los pasos del mismo Jesús. ¿Tú te atreverías a caminar con Él?

Por: Equipo Pastoral Vocacional