Concluye semana de ejercicios espirituales para diáconos transitorios

Del 24 al 28 de junio tuvo lugar la semana de ejercicios espirituales para los diáconos transitorios Martín Mena Allende, Felipe de Jesús Garrido, Felipe Cortés, Marco Antonio González Sánchez y Miguel Ángel Olmedo Hernández, impartido por el Padre Víctor Grajales, guía espiritual en el Seminario Mayor. Estos jóvenes diáconos el pasado 15 de enero de 2019 recibieron el orden diaconal por imposición de manos de Mons. José Trinidad Zapata Ortiz en la Catedral de Teziutlán, Puebla., y que ahora recibirán el orden sacerdotal el próximo 9 de julio.

Los ejercicios espirituales son la  secuencia ordenada de meditación y contemplación que surgen de la profunda experiencia espiritual que deben vivir para su conversión, con el fin de ayudar al que se ejercita en ellos a descubrir cuál es la voluntad de Dios para su vida.

El propósito de los ejercicios espirituales, es ayudar al ejercitante, ayudar al que experimenta, a discenir y conocer lo que Dios quiere de él. De esta manera, soy muy útiles para organizar la vida diaria de acuerdo a la Voluntad Divina, e incluso a seguir descubriendo la vocación a la cual Dios me está llamando. Este proceso se realiza en un lugar tranquilo teniendo siempre la guía de un sacerdote.

Si embargo, los ejercicios, son un medio fundamental para un encuentro íntimo con lo transcendente y con uno mismo, en este caso, los diáconos expresaron su gran deseo por seguir a Cristo y la voluntad de Dios siguiendo la gran enseñanza de la Iglesia, además de servir a su amado pueblo.

El Padre Víctor responsable de los ejercicios, mostró su gran espiritualidad y exhortó a los diáconos a no dejarse vencer por el demonio, a toda clase de malicia, sino todo lo contrario, a que hagan el bien y prediquen el Evangelio.

Finalmente, el 28 de junio en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, siendo Mons. José Trinidad quien celebrara la eucaristía de Clausura del ciclo escolar 2018-2019 en las instalaciones del Seminario Mayor, aprovechó para dar por terminados los ejercicios espirituales, invitando a los asistentes a dicha celebración, a no dejar de orar por las vocaciones sacerdotales, a que nuestra oración sea cada vez más intensa llegando a un profundo encuentro con Jesús Sacramentado.

 

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