El Nombre de la Virgen de Guadalupe

EL NOMBRE DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

“Así mismo, el nombre fue exactamente “Guadalupe” y no un nombre indígena como equivocadamente manifestó Luis Becerra Tanco en el año de 1675, quien fue el primero que cometió este error que tantos y tantos han copiado y han continuado en este camino equivocado; pues, según él, Juan Bernardino, no podría haber entendido el nombre de “Guadalupe” pues en náhuatl no se tenía el sonido “g” ni el sonido “d” y que por ello, supuestamente, el anciano indígena captaría otro nombre como el de “Tequatlanopeuh” o “Tequantlaxopeuh” (y así, otros tantos más autores durante estos siglos han inventado nombres que pudieran tener un significado a su conveniencia, como el de “la mujer que pisa la cabeza al dragón”, o como “la que ahuyentó o apartó a los que no comían”).

Como decíamos, esto es totalmente falso, pues hay que tomar en cuenta que tanto Juan Diego como Juan Bernardino fueron bautizados con estos nombres cristianos en 1524, para el momento de la aparición en 1531, ya tenían cerca de siete años usando estos nombres en donde están, precisamente, los dos sonidos “g” y “d”: “Juan Diego”, “Juan Bernardino”; por otro lado, antes de Becerra Tanco no hay un solo documento ni autor que llamara a la Virgen de Guadalupe con esos u otros nombres indígenas que se han inventado para ella. Pero lo que sí existen son varios documentos históricos en donde algunos españoles, como decíamos, entre ellos algunos frailes franciscanos e incluso el jerónimo fray Diego de Santa María, que exigían que se le quitara el nombre de “Guadalupe”. Simplemente los religiosos no querían que a la Virgen del Tepeyac se le llamara de “Guadalupe” y pretendían que se le cambiara el nombre; si Santa María de Guadalupe hubiera tenido otro nombre de origen indígena, no hubiera existido este problema; por lo que nos confirma nuevamente que siempre se le llamó “Santa María de Guadalupe”; es verdad que también se le titulaba Tonanzin, pero este no es el nombre, sino un título, que quiere decir: “nuestra madrecita”, es más, se le decía con todo cariño y nobleza: “Tonanzin Guadalupe”, que con el “tzin” indígena, que se puede traducir como diminutivo reverencial, significa “nuestra amada madre Guadalupe”.

Con esto confirmamos varias cosas, entre las más importantes son, primero: si su nombre hubiera sido alguno de sonido o de origen indígena, no hubiera exigido las demandas misioneras de quitarle el nombre de “Guadalupe”. Segundo: su nombre como “Guadalupe” no fue un nombre impuesto por los españoles, ya que estos no hubieran pretendido cambiárselo, incluso hubieran estado muy satisfechos y contentos por todas las conversiones que lograba esta imagen y devoción guadalupana; sin embargo, los españoles sí querían quitarle el nombre de “Guadalupe”, todavía más, el español fray Bernardino de Sahagún declaró su sospecha de que esta devoción podría ser “satánica, para paliar la idolatría”, si hubiera tenido relación con el nombre y con la devoción española de Extremadura este franciscano español no hubiera dicho algo semejante.

Tercero: el hecho de que los franciscanos dijeran que se le quitara el nombre de “Guadalupe”, pues decían que si la de España tenía este nombre era porque el pueblo en donde estaba este santuario se llamaba así, de “Guadalupe”; e incluso sugirieron que a la de México se le nombrara de “Tepeaca” o “Tepeaquilla”, haciendo alusión al cerro del Tepeyac, por lo que con esto confirmaban que esta devoción surgió en el área del Tepeyac, y con ello están confirmando que tenían conocimiento del encuentro que la Virgen, Santa María de Guadalupe, había tenido con el indio Juan Diego precisamente en este lugar, en donde se le construyó su casita sagrada.Sabiendo que su nombre era Santa María de Guadalupe, algunos españoles, para no confundirla con la de Extremadura, la solían llamar también, exaltando una de sus máximas gracias: la “Purísima Concepción” o la “Inmaculada Concepción”, ya que efectivamente tiene elementos que eran conocidos en la iconografía de las Inmaculadas Concepciones que toman su origen en lo que describe el libro de Apocalipsis, capítulo 12; pues, efectivamente, Santa María de Guadalupe del Tepeyac es una Inmaculada Concepción.Así que fue la misma Inmaculada Virgen quien decidió llamarse Santa María de Guadalupe, Ella eligió este nombre y no fue ninguna casualidad o alguna deformación, o alguna equivocación; al contrario, este nombre tiene otras importantes connotaciones, pues su propio nombre es signo de la integración de todas las razas en Ella, ya que Ella, “María”, es una mujer judía de Nazaret que ha elegido complementar su nombre con uno de origen árabe: “Guadalupe” que, como decíamos, significa “el cauce del rio”.

Así que con este nombre que es parte importante de su identidad, Ella realiza la integración y unidad de lo judío y de lo árabe; por lo tanto, en Ella se identifican en la armonía y en la paz aquellos pueblos que han estado constantemente en guerra y que tienen al mismo Dios; en Ella se encuentran en paz, en unidad.

Es Ella, Santa María de Guadalupe, una judía con nombre árabe, quien recuerda y asume como su propia identidad precisamente a estos dos pueblos y en ellos a toda la humanidad, que participamos de este único Dios, nuestro Padre, por lo que todos los seres humanos somos hermanos entre sí; ya que todos, sin excepción estamos llamados a ser sus hijos, estamos llamados a la santidad. Santa María de Guadalupe nos conduce a la santidad de Dios”.

(artículo tomado de: CHAVEZ Eduardo, La Verdad de Guadalupe, Editorial ISEG -Instituto Superior de Estudios Guadalupanos-, Impresión final febrero de 2015, pág. 381-384).

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