Mensaje de Navidad: “Le llegó a María el tiempo de dar a luz” (Lc 2, 6).

MENSAJE DE NAVIDAD
24 de diciembre 2019

“Le llegó a María el tiempo de dar a luz” (Lc 2, 6).

Estimados hermanos en Cristo nacido de María para nuestra salvación:

Bendito sea Dios que nos concede la gracia de vivir y celebrar una nueva Navidad. En Navidad celebramos que María nos dio a luz al salvador del mundo, al que nueve meses antes había concebido en su vientre. Los Padres de la Iglesia de los primeros tiempos decían que María antes de concebirlo en su vientre lo concibió por la fe en su corazón. Esto significa que la primera concepción fue de orden espiritual.

María pudo concebirlo en su espíritu, por la fe, y luego concebirlo en su cuerpo. Nosotros no podemos concebir al Hijo de Dios en nuestro cuerpo como María, pero sí podemos, como ella, concebirlo en nuestro espíritu, por la fe. Por tanto, para que vivamos un profunda y espiritual Navidad, si no hemos concebido espiritualmente a Cristo en nuestro corazón, abrámosle las puertas de nuestro espíritu para que sea concebido en cada uno de nosotros.

Después de que María concibió a su Hijo, el proceso de gestación y desarrollo siguió su curso normal hasta que ella lo dio a luz nueve meses después. Su maternidad inició en la concepción y tuvo un primer punto culminante en el parto, cuando nos lo dio a luz para convertirse en el Hijo del Hombre. Mas tarde en la pasión y muerte de su Hijo, María pasó a ser Madre no sólo de Cristo, sino Madre de la Iglesia, en el orden de la gracia, al darlo a luz nuevamente, con dolores de parto espirituales, al pie de la cruz. En ese momento Cristo nos la entregó como Madre cuando le dijo al apóstol Juan: “He ahí a tu madre” (Jn 19, 27).

Si nosotros ya hemos concebido espiritualmente al Hijo de Dios con anterioridad, en esta Navidad lo que hace falta es que siga su desarrollo espiritual en nosotros para luego ser dado a luz. En efecto todo aquel que concibe (o acepta) al Hijo de Dios en su corazón debe darlo a luz también. Es decir, que el Hijo debe salir de nosotros mismos hacia los demás ya sea por nuestras palabras o por nuestro testimonio de vida.

Sea como sea, la alegría de vivir y de creer que Dios no sólo está cerca de nosotros sino en nosotros no se puede guardar sólo para nosotros mismos. Navidad es recibir y compartir. Al Hijo de Dios hay que concebirlo espiritualmente en nuestro corazón, pero también hay que darlo a luz para que sea engendrado o concebido espiritualmente en otros corazones.

Que en esta Navidad Dios te conceda la gracia que más necesitas: ya sea concebir a Cristo en tu corazón o dejar seguir su desarrollo espiritual en tu vida o darlo a luz a los demás. Si en tu vida vives espiritualmente cualquiera de estas etapas tendrás una verdadera Navidad. ¡Estos son mejores deseos! Feliz Navidad 2019 y próspero año 2020.

+ Mons. José Trinidad Zapata Ortiz
VIII Obispo de Papantla

 

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