Mensaje en el Cierre de la V Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas 2020

MENSAJE CON OCASIÓN DEL CIERRE DE LA V BRIGADA NACIONAL
DE BÚSQUEDA DE PERSONAS DESAPARECIDAS

Saludo con respecto a todos los aquí presentes en este cierre de la V Brigada de búsqueda de personas desaparecidas.

Para la Diócesis de Papantla ha sido un honor recibir en nuestra diócesis y en nuestra casa a los colectivos de familias que buscan a sus desparecidos. Las familias nos han tocado el corazón y nos han sensibilizado para orar y colaborar con ellas en la búsqueda de sus seres queridos, sabiendo que buscándolos se encuentran a sí mismos y le dan sentido a su dolor.

Sentimos mucho que sean tantos los que, por la violencia y la inseguridad, han perdido un ser querido y que no puedan cerrar la herida, pero creemos que los que pierden a sus seres queridos, en condiciones dramáticas, son consolados por Dios en Cristo crucificado, e incluso pueden consolar a otros con el consuelo que han recibido de Dios y su búsqueda se convierte en una misión social y espiritual que denuncia este desorden social injusto y reclama que todos juntos reconstruyamos nuestra sociedad por caminos de justicia y de paz.

Aunque los resultados no hayan sido los deseados, para nosotros, como Iglesia, la Brigada de búsqueda de desaparecidos ha sido un acontecimiento muy importante porque nos ha acercado al dolor de las víctimas de la violencia y fortalecerá nuestra misión evangelizadora en el área de la pastoral social. También vemos esta V Brigada como una semilla y una oportunidad para animar a muchos otros a organizarse en la búsqueda no sólo de los desaparecidos, sino en la construcción de la paz que todos necesitamos.

Como saben, el Estado tiene como fin establecer el orden, la justicia y la paz social. Cuando éste es quebrantado, como ha sucedido con tantos desaparecidos, debe castigar los delitos. Mejor aún tratar de evitarlos. Este es el mejor camino para la paz. Sé que es difícil, pero la paz social necesita corazones llenos de paz interior y ésta supone perdonar a los que nos han hecho daño. Perdonar es lo mejor que podemos hacernos a nosotros mismos para curar las heridas del corazón y seguir adelante luchando con esperanza por una vida más justa y digna.

La paz comienza en el corazón y en las familias. En estos tiempos es muy importante que los padres de familia no renuncien a ser protagonistas de la paz desde su corazón y desde su hogar para poder trasmitir de generación en generación esos anhelos a sus propios hijos. Si hay paz en sus corazones eso trasmiten y enseñan a sus hijos, si hay odio y deseos de venganza la espiral de violencia se tramitará a los hijos y a la sociedad que les rodea y nunca se acabará.

Esperamos que esta V Brigada sea parte de un proceso que nos lleve a la reconstrucción del tejido social de nuestra Patria. Si las causas de la violencia y la inseguridad son muchas, muchos son los frentes para combatirla. Que todos, desde nuestro lugar de residencia y de trabajo, seamos protagonistas de un mundo más humano, lleno de justicia y de paz.

+ Mons. José Trinidad Zapata Ortiz
VIII Obispo de Papantla

 

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