Circular 25/20. Salida de cuarentena: Reapertura de Iglesias en nuestra Diócesis de Papantla.

Circular 25/20.
2 de junio de 2020.
Salida de cuarentena.

Estimados hermanos terminamos la cincuentena pascual con la Fiesta de Pentecostés y ahora iniciamos un nuevo tiempo litúrgico. Pidamos a Dios que derrame abundantemente el rocío del Espíritu Santo sobre el mundo, sobre el pueblo que peregrina en esta tierra de Papantla y sobre cada uno de los que formamos parte de ella.

Como ustedes saben, aunque la emergencia no ha sido superada suficientemente, las indicaciones de las autoridades de salud señalan que va llegando el momento de prepararnos para salir de la cuarentena en la que nos encontramos a causa del covid 19. Sin embargo, la vida no volverá a ser igual mientras el virus no sea erradicado.

La reapertura de las iglesias y de nuestra misión evangelizadora será gradual. Lo anterior indica que no todos vamos a salir al mismo tiempo, sino sólo en aquellos lugares donde las condiciones lo permitan, teniendo en cuenta el semáforo sanitario, las indicaciones de las autoridades Federales y Estatales de salud, así como del obispo y los decanos correspondientes y en comunicación con las autoridades locales para la mutua colaboración y responsabilidad en esta situación.

A continuación, damos las indicaciones que, por el cuidado de todos, deben ser observadas en la primera fase, al salir de la cuarentena. Pero más que todo dispongamos nuestro corazón para ejercer en el nombre del Señor la misión que se nos ha encomendado.

Sobre la celebración de la Eucaristía.
• Se deberá hacer un equipo de laicos que estén en el atrio, en la puerta y al interior de la iglesia para ayudar y orientar a los feligreses en el cumplimiento de las medidas higiénicas de prevención para evitar contagios.
• El equipo de ayuda deberá usar cubrebocas, careta protectora y estar preparado para ir poco a poco ingresando a los fieles, así como para que vayan saliendo al final de la Misa evitando aglomeraciones.
• Debe haber gel antibacterial a la entrada del templo y en la credencia.
• Las pilas de agua bendita deben estar vacías.
• Se deberá instalar en las entradas tapetes sanitizadores para suelas de zapatos o jergas empapadas de agua y cloro.
• Por el momento se seguirá dispensando del precepto dominical a las personas que, por prevención de enfermedad o edad avanzada, prefieran quedarse en casa. Por este motivo se transmitirá, aunque sea una Misa dominical, por las plataformas digitales para las personas que no podrán asistir a la Misa.
• Se recomienda encarecidamente que las personas mayores, mujeres embarazadas, o con antecedentes de diabetes, hipertensión o enfermedades respiratorias se queden en su casa.
• Comenzaremos con el aforo de una tercera parte de la capacidad de las iglesias, pero donde sea posible, hay que celebrar en los atrios de las iglesias, al aire libre o en algún otro lugar abierto. Lo anterior exige que se informe muy bien a los fieles para que no haya aglomeraciones.
• En el interior de las iglesias se debe marcar los lugares que pueden ser ocupados por los fieles con vinil adherible para mantener la sana distancia.
• Mantener las puertas de las iglesias abiertas para que, al entrar las personas, no toquen los marcos de las puertas.
• Las personas que van a ingresar deberán traer cubrebocas.
• Se debe limpiar la iglesia antes y después de cada celebración con agua y jabón o con agua y cloro.
• Los que tengan posibilidad aumenten el número de celebraciones dominicales y/o inviten a los fieles para que asistan a algunas Misas entre semana.
• En las zonas urbanas se debe poner un filtro de supervisión para la toma de temperatura con termómetro infrarrojo al ingreso de la iglesia.
• No se debe alargar el tiempo de la celebración. Para ello, hay que usar fórmulas breves, hacer una breve homilía y evitar cantos largos: prefiérase un organista o solista que sólo cante los cantos invariables: Señor ten piedad, Aleluya, Santo y Canto de comunión. El Gloria y el Cordero pueden ser rezados.
• No se deben repartir subsidios litúrgicos como la hoja dominical.
• El saludo de la paz deber omitirse.
• Antes de dar la comunión el sacerdote debe lavarse o sanitizarse las manos, ponerse el cubrebocas, de preferencia N95, y tener siempre a la mano toallas con alcohol para esterilizarse las manos en caso de contacto físico con alguna persona.
• En esta primera fase, las personas que estén en estado de gracia para poder comulgar, que reciban la comunión en la mano, pero que inmediatamente sea consumida, antes de darse la vuelta, y que revisen que no hayan quedado partículas en sus manos.
• La colecta que se haga después de la comunión.

Sobre el bautismo.
• Lo primero es observar las normas generales.
• Se recomienda encarecidamente que los padrinos no vengan de otros lugares.
• El sacerdote debe usar cubrebocas, de preferencia N95.
• El signo de la cruz puede hacerse sin contacto físico.
• La unción del óleo de los catecúmenos hágase con pequeñas torundas de algodón, las cuales, después de la celebración, deberán quemarse inmediatamente.
• Al bautizar, el agua no deber caer en el mismo lugar de donde se toma y, después del rito, debe desecharse sobre la tierra.
• La unción con el Santo crisma debe hacerse de la misma forma que la del óleo de los catecúmenos.
• El rito del Effetá debe omitirse.

Sobre la Confirmación.
• Ante todo, se observarán las normas generales.
• Se recomienda encarecidamente que los padrinos no vengan de otros lugares.
• A juicio del celebrante y del párroco en algunos casos se harán las confirmaciones sin celebración eucarística.
• El obispo, o el sacerdote delegado, en el momento de la confirmación deben usar cubrebocas, de preferencia N95.
• La unción con el Santo Crisma hágase con pequeñas torundas de algodón, las cuales, después de la celebración, deberán quemarse inmediatamente.

Sobre la confesión.
• Siempre téngase en cuenta las indicaciones generales.
• La confesión privada hágase en espacios abiertos, guardando la sana distancia y con cubrebocas, de preferencia N95, y, si es posible, careta protectora.
• La confesión individual representa el modo ordinario de celebrar el sacramento de la confesión (cfr. c. 960).
• La absolución colectiva, sin la confesión individual previa, puede impartirse sólo en caso de peligro inminente de muerte, por falta de tiempo para oír las confesiones de los penitentes individuales (cfr. c. 961 § 1) o por grave necesidad (cfr. c. 961 § 2). Si las autoridades sanitarias no permiten el ingreso a los sacerdotes hasta donde está cada paciente, en este caso puede darse la absolución colectiva a la entrada de las salas de hospital, utilizando en lo posible y con las debidas precauciones los medios de amplificación de la voz para que se pueda oír la absolución.

La unción de los enfermos.
• Lo primero es tener en cuenta las indicaciones generales.
• El sacerdote use cubrebocas, de preferencia N95, y, si es posible, careta protectora.
• La imposición de las manos puede hacerse sin contacto físico.
• La unción del óleo de los enfermos hágase con una pequeña torunda de algodón, la cual deberán quemarse lo más pronto posible.
• Tener siempre a la mano toallas con alcohol o aerosol sanitizante para esterilizarse las manos en caso de contacto físico con algún enfermo al momento de ungirlo.

Comunión a los enfermos.
• En primer lugar, siempre téngase en cuenta las normas generales.
• Llevar cubrebocas, de preferencia N95, y, si se puede también careta protectora.
• Al momento de administrar la Comunión, téngase cuidado de no tocar la boca del enfermo.
• Tener siempre a la mano toallas con alcohol o aerosol sanitizante para esterilizarse las manos en caso de contacto físico con algún enfermo al darle la comunión.

Sobre el Matrimonio.
• Téngase siempre en cuenta las indicaciones generales de la Eucaristía.
• En el momento del rito del matrimonio el sacerdote use cubrebocas, de preferencia N95.

Sobre las exequias.
• Puede hacerse una breve celebración eucarística teniendo en cuenta, en forma extrema, las indicaciones generales de la prevención de contagios.
• Otra opción es hacer una breve celebración exequial en casa del difunto, pero en el patio de la casa y guardando las medidas de prevención correspondientes.
• También se puede recibir al difunto frente a la puerta de la iglesia cuando ya lo llevan a sepultar.
• En los casos en los que no celebre la Misa de cuerpo presente, pídase de todas maneras, en la iglesia, en una Misa comunitaria, por el eterno descanso de los fieles difuntos de cada parroquia.
• Por corresponsabilidad y cooperación hay que tener muy en cuenta en este punto las indicaciones de las autoridades locales.

Sobre la Catequesis.
• En esta primera fase, en las zonas urbanas, que se siga haciendo por los medios digitales. En cambio, en las zonas rurales alejadas, y libres de contagios, podría reiniciarse en forma presencial con pequeños grupos, y al aire libre, guardando las medidas generales de prevención de contagio.

Sobre las reuniones de pastoral.
• En esta fase se permiten las reuniones de pequeños grupos de personas guardando las medidas generales de prevención del contagio. Si los grupos no son responsables de estas medidas, que se suspendan las reuniones.
• Reuniones masivas de grupos o personas por el momento quedan prohibidas.

Hermanos sacerdotes lo que hemos vivido este año, desde el final de la cuaresma y durante toda la cincuentena pascual, ha sido algo que nos ha puesto a prueba y nos ha exigido realizar nuestra misión físicamente con pocas personas, pero a través de las plataformas digitales hemos estado en unión con muchos hermanos.

Es momento de irnos preparando para la nueva normalidad, lo cual significa que el peligro no ha desaparecido y que, en esta nueva etapa, debemos seguir teniendo los mismos cuidados higiénicos para no contagiarnos o contagiar a los demás. Debemos ser muy cuidadosos y responsables en este punto, pero sobre todo muy responsables de nuestra misión evangelizadora.

Teniendo en cuenta lo anterior, es importante que lo que hemos vivido y aprendido, desde el aspecto espiritual y misionero, como el estar en constante oración y hacer usos de los medios digitales para la misión evangelizadora, lo sigamos practicando. Oración y misión no deben separarse. Que nada hagamos sin oración y, que todo lo que hagamos, nos lleve a la oración.

Con fe, esperanza y caridad, bajo la acción del Espíritu Santo, y contando con la intercesión de nuestra Señora del Monte Carmelo, en oración, y con las medidas de prevención establecidas, sigamos adelante nuestra misión.

+ Mons. José Trinidad Zapata Ortiz.
VIII Obispo de Papantla

Pbro. Lauro Antonio Larracilla Lara
Canciller diocesano

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