Subsidio para el rosario del mes de diciembre

EL SANTO ROSARIO

ORACIONES INICIALES
Canto
V. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
R. Amén.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y redentor mío, por ser tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. Quiero y propongo firmemente confesarme a su tiempo. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Y confío en que, en tu bondad y misericordia infinita, me los perdonarás y me darás la gracia para no volverte a ofender. Amén.

MISTERIOS Y MEDITACIONES

Misterios gozosos (lunes y sábado).

Primer misterio. La Encarnación del Hijo de Dios.
“El ángel entró a donde ella estaba y le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo… Concebirás y darás a luz un hijo, al que le pondrás el nombre de Jesús… María respondió: Aquí está la servidora del Señor; que se haga en mí lo que tú dices” (Lc 1, 28-38). Alegrémonos en el Señor y digamos como María: Hágase en mí según tu palabra.

Segundo Misterio. La Visitación de María a Isabel.
“María partió y se fue rápidamente a la región montañosa, a una ciudad de Judá, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel… Isabel quedó llena del Espíritu Santo y exclamando con voz fuerte dijo: ¡Bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! Dichosa tú que has creído… Ma-ría dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor…” (Lc 1, 39-56). Visite-mos al que necesita de nosotros y proclamemos las grandezas del Señor.

Tercer Misterio. El Nacimiento de Jesús.
“Mientras estaban allí, a ella le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada… Los pastores se decían unos a otros: vayamos a Belén a ver lo que ha sucedido” (Lc 2, 6-15). Hagámosle un lu-gar a Jesús para que nazca en nuestros corazones.

Cuarto Misterio. La Presentación de Jesús en el Templo.
“Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor, según está escrito en la ley del Señor… Simeón tomó al niño en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: “Señor, ahora puedes dejar partir a tu servidor en paz, según tu palabra. Porque mis ojos han visto tu salvación, la que dispusiste a la vista de todos los pueblos, y es luz que se revela a los paganos y da gloria a tu pueblo Israel” (Lc 2, 22-32). Que la luz del Mesías ilumine toda nuestra vida.

Quinto Misterio. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.
“Cuando cumplió doce años, subieron a celebrar la fiesta, como lo ha-cían siempre. Pasados estos días regresaron a su casa, pero el niño se quedó en Jerusalén… Después de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los maestros escuchándolos y haciéndoles preguntas” (Lc 2, 41-46). El Señor Jesús está en medio de nosotros, escuchándonos y haciéndonos preguntas.

Misterios luminosos (jueves).

Primer misterio. El Bautismo de Jesús.
“Jesús llegó desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan, para ser bauti-zado por él… En cuanto Jesús fue bautizado y salió del agua, de inme-diato se abrieron los cielos, vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y descendía sobre él. Entonces una voz que salía de los cielos dijo: Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Mt 3, 13-17). Derrama, Señor, tu Espíritu Santo sobre nosotros para que, bajo su ac-ción, hagamos nuestra misión.

Segundo misterio. Jesús en las Bodas de Caná.
“Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea y la madre de Je-sús estaba allí… Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: Ya no tienen vino. Pero Jesús le contestó: Mujer, ¿qué tiene que ver esto con nosotros? Todavía no ha llegado mi hora. Pero su madre dijo a los que servían: Hagan lo que él les diga”. (Jn 2, 1-5). Concédenos, Señor Jesús, la gracia de hacer lo que tú digas.

Tercer misterio. La predicación del Reino.
“Después de que apresaron a Juan, Jesús se fue a Galilea a anunciar la Buena Noticia de Dios. Decía: El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está llegando, conviértanse y crean en la Buena Noticia” (Mc 1, 14-15). Concédenos, Señor, la gracia de la conversión, que llegue tu Reino a nosotros y anunciemos a todos, con alegría, esta Buena Nueva.

Cuarto misterio. La transfiguración del Señor.
Jesús tomó aparte a Pedro, Santiago y a su hermano Juan y subió con ellos a una montaña alta… Su rostro empezó a brillar como el sol y su ropa se hizo blanca como la luz…Una voz que venía de la nube dijo: Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco. Escúchenlo” (Mt 17, 1-5). Concédenos, Señor, escuchar la voz de tu Hijo y contemplar en esta vida un poquito de su gloria.

Quinto misterio. La institución de la Eucaristía.
“El Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo, que entrego por ustedes… Después de cenar hizo lo mismo con la copa, diciendo: Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre. Cada vez que la beban: háganlo en memoria mía” (cf. 1 Co 11, 23-25). Concédenos, Señor, recibir la entrega de tu vida en la Eucaristía y en ella también ofrecer la nuestra.

Misterios dolorosos (martes y viernes).

Primer misterio. La oración en Getsemaní.
“Jesús salió de ahí y, según su costumbre, fue hacia el monte de los Olivos… Después se alejó de ellos a una distancia como de un tiro de piedra, y, poniéndose de rodillas, se puso a orar, diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí esta copa amarga, pero que no se haga mi vo-luntad, sino la tuya” (Lc 22, 39-42). Oremos para que tengamos la gracia de poner en primer lugar la voluntad de Dios.

Segundo Misterio. La Flagelación de Jesús.
“Pilato, al darse cuenta de que no lograba nada… se lavó las manos ante la gente y declaró: ¡Soy inocente de la sangre de este hombre! ¡Allá ustedes!… Entonces les soltó a Barrabás, pero a Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran” (Mt 27, 24-26). Oremos para que Dios nos conceda la gracia de arrepentirnos de nuestros pecados.

Tercer Misterio. La coronación de espinas.
“Luego los soldados trenzaron una corona de espinas, la pusieron en su cabeza y lo revistieron con un manto rojo… Jesús salió llevando la corona de espinas y el manto rojo. Entonces, Pilato les dijo: ¡Este es el hombre!” (Jn 19, 2-5). Oremos para que, por nuestros pecados, no sigamos coronando de espinas a Jesús.

Cuarto Misterio. Jesús con la Cruz a cuestas.
“Cuando se llevaban a Jesús detuvieron a un hombre de Cirene, lla-mado Simón, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Seguía a Jesús una gran muche-dumbre del pueblo y de mujeres que lloraban y se lamentaban por él” (Lc 23, 26-27). Oremos para que renunciemos a nosotros mismos, tomemos la cruz y sigamos a Jesús.

Quinto Misterio. La crucifixión y muerte de Jesús.
“Salió hacia el lugar llamado la calavera, que en hebreo se dice Gólgota. Allí lo crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y a Jesús en medio… Junto a la cruz de Jesús estaba su Madre… Cuando Jesús vio a su Madre y a su lado al discípulo a quien amaba, dijo a su Madre: ¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!” (Jn 19, 17-18. 25-27). Oremos para que recibamos a María como nuestra madre.

Misterios gloriosos (miércoles y domingos).

Primer misterio. La Resurrección del Señor.
“El ángel tomó la palabra y dijo a las mujeres. No teman. Sé que ustedes buscan a Jesús, el crucificado; no está aquí porque ha resucitado, como lo había anunciado. Vengan a ver el lugar donde estaba puesto. Ahora, vayan rápido a decir a sus discípulos que ha resucitado” (Mt 28, 5-8). No busquemos a Jesús entre los muertos, él está entre los vivos, ha resu-citado.

Segundo Misterio. La Ascensión a los cielos.
“Después Jesús los llevó hasta un lugar cerca de Betania y, alzando las manos, los bendijo. Mientras los bendecía se separó de ellos y fue lleva-do al cielo. Los discípulos se postraron ante él, y luego regresaron con gran alegría a Jerusalén y estaban siempre en el Templo alabando a Dios” (Lc 24, 50-53). Postrémonos ante Cristo que está glorificado en los cielos.

Tercer Misterio. La venida del Espíritu Santo.
“De pronto, toda la casa donde se encontraba se llenó con un ruido pare-cido a un viento impetuoso que venía del cielo… Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes idiomas, según el Espíritu les permitía expresarse” (Hch 2, 2-4). Oremos para que ven-ga el Espíritu Santo sobre nosotros.

Cuarto Misterio. La Asunción de María.
“El Dragón se puso delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera… Sin embargo, su hijo fue puesto a salvo junto a Dios y su trono, mientras que la mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios” (Ap 12, 5-6). Hagamos la voluntad de Dios en esta vida para que tengamos un lugar junto a Dios y junto a María en el cielo.

Quinto Misterio. La Coronación de Nuestra Señora.
“Apareció en el cielo un gran signo: una Mujer, vestida del sol, la luna bajo sus pies y, sobre su cabeza, una corona de doce estrellas… Enton-ces se entabló una batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron contra el Dragón. Y por más que luchó el Dragón junto a sus ángeles, fueron derrotados y expulsados del cielo” (Ap 12, 1, 7-8). Bajo la pro-tección de María, asumamos el combate de la fe.

ORACIONES DESPUÉS DEL QUINTO MISTERIO
Padre Nuestro…

Dios te salve María Santísima, Poderosísima Hija de Dios Padre, Vir-gen Purísima antes del parto, en tus purísimas manos encomendamos nuestra fe para que la ilumines, llena eres de gracia…

Dios te salve María Santísima, Purísima Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima en el parto, en tus purísimas manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de gracia…

Dios te salve María Santísima, Castísima Esposa de Dios Espíritu San-to, Virgen Purísima después del parto, en tus purísimas manos enco-mendamos nuestra caridad para que la inflames, llena eres de gracia…
Dios te salve María Santísima, Templo, Trono y Sagrario de la Santísi-ma Trinidad, Virgen concebida sin la culpa del pecado original. Amén.

Dios te salve Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues!, Señora y abogada nuestra: vuelve a nosotros esos tus ojos misericordio-sos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús: fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh, dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

LETANÍAS LAURETANAS
-Señor, ten piedad de nosotros,
Señor, ten piedad de nosotros,
-Cristo, ten piedad de nosotros,
Cristo, ten piedad de nosotros,
-Señor, ten piedad de nosotros,
Señor, ten piedad de nosotros,
-Cristo óyenos,
Cristo óyenos
-Cristo escúchanos,
Cristo escúchanos
-Dios, Padre celestial,
Ten piedad de nosotros,
-Dios Hijo, Redentor del mundo,
Ten piedad de nosotros,
-Dios Espíritu Santo,
Ten piedad de nosotros,
-Santa Trinidad, un solo Dios,
Ten piedad de nosotros,
-Santa María,
Ruega por nosotros…
-Santa Madre de Dios,
-Santa Virgen de las vírgenes,
-Madre de Jesucristo,
-Madre de la Iglesia,
-Madre de la misericordia,
-Madre de la divina gracia,
-Madre de la esperanza,
-Madre purísima,
-Madre castísima,
-Madre virginal,
-Madre inmaculada,
-Madre amable,
-Madre admirable,
-Madre del buen consejo,
-Madre del Creador,
-Madre del Salvador,
-Virgen prudentísima,
-Virgen digna de veneración,
-Virgen digna de alabanza,
-Virgen poderosa,
-Virgen clemente,
-Virgen fiel,
-Espejo de justicia,
-Trono de sabiduría,
-Causa de nuestra alegría,
-Vaso espiritual,
-Vaso digno de honor,
-Vaso insigne de devoción,
-Rosa mística,
-Torre de David,
-Torre de marfil,
-Casa de oro,
-Arca de la Alianza,
-Puerta del cielo,
-Estrella de la mañana,
-Salud de los enfermos,
-Refugio de los pecadores,
-Consuelo de los migrantes,
-Consuelo de los afligidos,
-Auxilio de los cristianos,
-Reina de los ángeles,
-Reina de los patriarcas,
-Reina de los profetas,
-Reina de los apóstoles,
-Reina de los mártires,
-Reina de los confesores,
-Reina de las vírgenes,
-Reina de todos los santos,
-Reina concebida sin pecado original,
-Reina elevada al cielo,
-Reina del Santísimo Rosario,
-Reina de la familia,
-Reina de la paz,
-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Perdónanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Escúchanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Ten piedad de nosotros.

ORACIONES FINALES

Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios, no desprecies las sú-plicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de to-do peligro, ¡oh siempre Virgen gloriosa y bendita!

Te pedimos Señor, nos concedas a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventu-rada siempre Virgen María, seamos librados de las tristezas de la vida presente y del coronavirus y gocemos siempre de la eterna alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oración a San Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha;
sé nuestro amparo contra la perversidad
y las acechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder,
es nuestra humilde súplica.
Y tú príncipe de la milicia celestial,
con la fuerza que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás,
y a los demás espíritus malignos
que vagan por el mundo
para la perdición de las almas. Amén

Oración por las vocaciones
Oh, Jesús, Pastor eterno de las almas, dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad, danos vocaciones, danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María de Guadalupe, tu dulce y Santa Madre.
Oh, Jesús danos sacerdotes y religiosos, según tu corazón.
Amén.

Nuestra Señora del Carmen.
Intercede por nuestras religiosas.
San Juan María Vianney.
Intercede por nuestros seminaristas y sacerdotes.
San Rafael Guízar y Valencia.
Intercede por nuestros obispos.
San Juan Pablo II.
Intercede por el Papa Francisco.
San Oscar Arnulfo Romero.
Intercede por los pueblos latinoamericanos.
San José Sánchez del Río.
Intercede por los adolescentes y los jóvenes.
Beata Conchita Cabrera de Armida.
Intercede por las mujeres mexicanas.

Oración a la Virgen de Guadalupe
(Del Cardenal Norberto Rivera Carrera, 2009)

Santa María de Guadalupe
a ti que nos amas con especial ternura,
velas por nosotros con maternal intercesión
y nos procuras siempre tu eficaz ayuda
suplicamos tu protección y auxilio
para superar pronto esta epidemia
que ha venido a afectar nuestra nación.
Cúbrenos con tu manto,
líbranos de este mal.

Ruega por todas las autoridades
y por quienes tienen poder de decisión
para que sepan establecer medidas y prioridades
para prevenir y ayudar a toda la población,
y en particular a quienes son más vulnerables.

Concédenos prudencia y serenidad
para actuar con mucha responsabilidad
y así evitar ser contagiados o contagiar.

Socorre al personal de salud,
vela por la recuperación de los enfermos
y sé consuelo de quien se encuentran en duelo.

Madre del Verdadero Dios por quien se vive,
Tú que nos has rescatado de otras plagas,
encomiéndanos a la misericordia
de Aquel que nos sanó con Sus llagas
y nos libró de la muerte con Su Resurrección.

Enséñanos a unir nuestro dolor al Suyo
para hallarle sentido redentor
y salir de esta adversidad fortalecidos
en la fe, la esperanza y el amor. Amén.

Oh, Señora mía
Oh, Señora mía, oh, Madre mía,
yo me ofrezco enteramente a ti.
Y en prueba de mi filial afecto
te consagro en este día, y para siempre,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser,
y ya que soy tuyo, oh, Madre de bondad,
guárdame y defiéndeme
como hijo tuyo. Amén.

Dulce madre

Dulce Madre no te alejes,
tu vista de mí no apartes.
Ven conmigo a todas partes
y nunca solo me dejes.
Y ya que nos proteges tanto
como verdadera Madre
cúbrenos con tu manto
y haz que nos bendiga
el Padre, el Hijo
y el Espíritu Santo. Amén.

Si preside un diacono o presbítero:

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. La bendición de Dios todopoderoso, Padre†, Hijo† y Espíritu Santo† descienda sobre ustedes.
R. Amén.
V. Pueden ir en paz.
R. Demos gracias a Dios.
Canto

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