Mensaje de Navidad 2020

MENSAJE DE NAVIDAD 2020

“Vayamos a Belén a ver lo que ha sucedido” (Lc 2, 15).

En la Navidad, Dios infinito y misericordioso se ha querido hacer hombre vulnerable como nosotros. La ternura y humildad de ese pequeño Niño envuelto en pañales sobre un pesebre, contemplado por los pastores en brazos de María su madre es un mensaje de amor que habla elocuentemente a todo ser humano. Es un niño que goza de la ternura y la fe de José el carpintero, el Esposo de María, cual fiel y vigilante custodio siempre dispuesto a protegerlos.

Jesús nace perseguido desde su nacimiento en un ambiente político muy adverso y peligroso que obligó a sus padres a emigrar a una tierra extranjera en Egipto y encontrar su posterior domicilio en Nazaret. Por ello, Jesús, José y María, pueden hablar elocuentemente a los hermanos migrantes que no encuentran posada o a los que esperan una cama a las afueras de los hospitales con sus enfermos.

En Navidad celebramos al Señor de la Vida que se abandona confiado en los brazos amorosos de su madre María y el tierno cuidado de José. En la debilidad y fragilidad de este recién nacido se esconde el poder de Dios que todo lo crea y todo lo transforma.

Ante los desafíos que nos plantean estos tiempos, hagamos de nuestras comunidades parroquiales y de cada una de nuestras familias un oasis de misericordia desde donde se irradie la presencia de Cristo que nos llene de alegría y fortalezca nuestra esperanza para que podamos así, a la luz de su Palabra, construir un mundo donde se respete la dignidad humana y se vivan los dones de la paz, la justicia y el amor.

Jesús viene a descubrirnos el sentido de nuestra vida y también de nuestra muerte. Entre los regalos que le presentan los magos de oriente está la “mirra” (utilizada para ungir los cuerpos para su sepultura) con la que ya se anuncia cómo este pequeño niño salvará a la humanidad, asumiendo la realidad de nuestra muerte, aceptando por nosotros la muerte dolorosa y cruenta de la Cruz, pero también salvífica y vencedora por el poder de su Resurrección.

Por ello, todos aquellos que en estos meses pasados han sufrido la muerte de un ser querido encuentran en este Niño, que nació para morir por nosotros, un mensaje de consuelo. Jesús nació y murió por ellos. Esperamos que gocen de la alegría plena junto a Jesús, en el amor y en la eterna luz de los brazos del Padre celestial.

Mientras tanto, los que todavía peregrinamos en este mundo que no nos venza el cansancio, la soledad, la impotencia o la desesperación. Como los pastores: “Vayamos a Belén a ver lo que ha sucedido” (Lc 2, 15) para que nos llenemos de esa luz que irradió desde el pesebre de Belén y que nos llena de esperanza y fortaleza para seguir el camino que nos lleva al encuentro del Señor. ¡Feliz Navidad y un santo año 2021!

+ Mons. José Trinidad Zapata Ortiz
VIII Obispo de Papantla

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