¡Feliz Navidad! ¡Hoy ha nacido el Salvador!

Cada 25 de diciembre se celebra la fiesta solemne del nacimiento de Jesucristo. Es un día de alegría y gozo porque el Señor ha venido al mundo a traernos la salvación. Por eso, queremos desearte una feliz Navidad y que Jesús también nazca en tu familia y tu corazón.

Reflexión:

Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, del mundo, del demonio y de la carne para mostrarnos el camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.

La Iglesia en su papel de Madre y Maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos. Por ello, es necesario que todos los feligreses vivamos con recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.

¿Dónde se conserva la cuna del Niño Jesús?

Muchos podrían pensar que la sagrada cuna del Niño Jesús se encuentra en Belén, sin embargo, se encuentra en Roma en la Basílica Santa María la Mayor.

Según la tradición, la sagrada cuna se conserva en una reliquia en la Basílica Santa María la Mayor y ha sido objeto de oración y devoción durante siglos. Se trata de los restos del “cunabulum”, de la “sagrada cuna”, del pesebre en el que, según los Evangelios, el Niño Jesús fue colocado recién nacido.

En el año 432 d.C. el Papa Sixto III decidió realizar al interior de la primitiva Basílica de Santa María la Mayor una “gruta de la Natividad” similar a Belén. La Basílica tomó entonces el nombre de “Santa Maria adpraesepem”, que en latín significa “pesebre”.

Todo esto fue objeto de una devoción popular que empujó a muchos fieles, que regresaban de las peregrinaciones a Tierra Santa, a llevar como regalo los que eran considerado los valiosos fragmentos de la madera del famoso pesebre que acogió al Niño Jesús, aún hoy guardado en un relicario con el nombre de la sagrada cuna (cunabulum).

En Santa María la Mayor también se conserva otra reliquia relacionada con el pesebre: el “panniculum”, un pequeño trozo de tela, del tamaño de una mano, guardado en un estuche donado por Pío IX, según la tradición, una tira de las telas con las que María envolvió el Niño Jesús.

En el pasado, durante las fiestas navideñas, la sagrada cuna se colocaba en la nave central para la veneración de los fieles, pero el mal estado de conservación de los restos impidió su traslado.

 

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